SAN SEBASTIÁN. DV. Las placas que le sacaron ayer en una clínica de Vitoria descartaron que Oinatz Bengoetxea sufra fractura alguna en el dedo corazón de su mano derecha, lesionado el sábado en el Labrit de Pamplona. Se le salió al golpear la pelota en una posición incómoda durante la disputa de la semifinal del Torneo San Fermín del cuatro y medio contra Olaizola II. Volvieron a colocárselo en su sitio y pudo continuar, pero al principio se temía una lesión más importante.
Oinatz estaba contento ayer tras la visita al médico: «Es menos de lo que creía y estaré parado menos tiempo del que pensaba. El jueves tengo partido en Eskoriatza. No sé si me habré recuperado para entonces, quizá sea demasiado pronto. Pero espero estar listo para jugar la feria de San Fermín en Pamplona».
El delantero de Leitza, quien suspendió el domingo en Arrasate, confiesa que «ayer tenía el dedo muy inflamado. Hoy me ha bajado bastante».
El chichón de Peña
El pelotazo que Peñagarikano recibió en la parte posterior de su cabeza el domingo en Zumarraga se ha resuelto con «un chichón. Tengo ligeros dolores en el cuello, pero no es nada». Es segura la participación del azpeitiarra el jueves en Eskoriatza.