SAN SEBASTIÁN. DV. El equipo Astaná-Würth, la nueva formación surgida del extinto Liberty que dirigía Manuel Saiz, no estará en la salida de la próxima edición del Tour de Francia, que empieza el sábado en Estrasburgo.
Aunque la noticia no es todavía oficial, el Tour ha comunicado a la sociedad que rige los destinos del equipo que están fuera de la prueba. El mismo camino podrían seguir Jan Ullrich y Óscar Sevilla. En el caso de los corredores del T-Mobile, el equipo sí podrá correr si prescinde de los dos ciclistas.
En ambos casos han sido determinantes las informaciones publicadas por el diario EL País, en las que ha filtrado todo el sumario de la Operación Puerto. En la primera entrega aparecían citados varios corredores del equipo Astaná, Ángel Vicioso, Marcos Serrano e Isidro Nozal, además del propio director del equipo, Manuel Saiz, mientras que en la segunda entrega se citaba los nombres de Jan Ullrich y de Óscar Sevilla.
La decisión oficial se anunciará hoy aunque ya está tomada, y tanto el equipo Astaná-Würth como los corredores, Jan Ullrich y Óscar Sevilla, pueden acudir al TAS (Tribunal de arbitraje del deporte), que decidiría si pueden acudir a correr la prueba francesa. Si el TAS dictamina que pueden correr, el Tour tendría que aceptarles en la salida, pero se habría cubierto en cuanto a las medidas a tomar.
Futuro complicado
En cualquier caso, la presión que se podría encontrar el equipo en Francia sería muy grande. El Tour de Francia se toma de esta forma cumplida venganza sobre Manuel Saiz, y de rebote con todo su equipo, tras los enfrentamientos que tuvieron en 1998, con el llamado caso Festina, cuando la carrera francesa estuvo a punto de pararse. No lo hizo gracias a Bjarne Rijs, actual responsable del CSC, y Saiz dijo, entre otras cosas, que le «metía el dedo en el culo al Tour».
Los enfrentamientos entre las dos partes han sido constantes, y se han acrecentado con la llegada del UCI ProTour, donde también ha habido enfrentamientos entre Patrice Clerc y Manuel Saiz. Si se confirma la ausencia del Astaná-Würth en el Tour, el grupo de Manuel Saiz se quedaría en una situación muy delicada, puesto que podría perder a alguno de sus patrocinadores y también a bastantes de sus corredores, alguno de ellos incluso para el propio Tour, como Vinokourov, Andrei Kashechkin y Alberto Contador, que son los que más facilidades iban a tener para colocarse.
Alguno de ellos ya se ha movido para buscar un hueco en otro equipo. Hay que esperar para ver qué es lo que puede pasar con el grupo, que también podría quedarse sin correr la Vuelta a España, puesto que los acuerdos que tomen las tres grandes en estos apartados son vinculantes.
En Astaná-Würth nadie quería confirmar ayer esta noticia que pone en peligro el futuro de 40 personas. En el caso de la ex formación de Manuel Saiz, que sigue siendo dueño de la mitad de la sociedad que gestiona el grupo, Active Bay, junto a Pablo Antón, el Tour era la base de su temporada y de Alexandre Vinokourov.
Hace poco menos de un mes ya perdieron a su primer patrocinador, Liberty, cuando se conoció la detención de Manuel Saiz. El contrato con los kazajos era por tres temporadas, renovable hasta cinco después del Tour de Francia, pero queda por ver las decisiones que puedan tomar si no corren el Tour. El equipo tenía garantizado el apartado económico para la presente temporada tras el acuerdo al que habían llegado con Liberty para rescindir el contrato.
En el caso de Jan Ullrich y Óscar Sevilla, a falta de lo que diga el juez cuando levante el sumario, su situación también podría complicarse pero el Tour no quiere correr ningún tipo de riesgos para evitar tener que expulsar a corredores en plena carrera, lo que podría repercutir en el interés de la prueba.
Queda por conocer la resolución del TAS, a la que apelarán a buen seguro todas las partes, en un Tour que saldrá contaminado antes de ponerse en marcha. Dos corredores del equipo Phonak, José Enrique Gutiérrez, segundo en el Giro de Italia, y Santiago Botero, que también aparecieron citados en la prensa, fueron apartados de forma inmediata de la formación suiza.
Óscar Sevilla tuvo que dar explicaciones a su equipo en pleno Dauphiné Liberé y creyeron la versión del corredor, por lo que le mantuvieron en el grupo del Tour. Ahora, la situación ha cambiado de forma radical tanto para Sevilla como para su líder. Una vez tomadas estas medidas, el Tour sabe que si aparecen nuevos nombres, tanto antes como durante la prueba, deberá dejarles fuera o expulsarles, algo que no está descartado, puesto que en un primer momento se habló de que corredores importantes, tanto del pelotón español como mundial estaban implicados en esa trama.