El viceprimer ministro palestino, Nasser Shaer, aseguró anoche que «nos preocupa la vida del soldado y exhortamos a los secuestradores a proteger su vida y a dejarlo en libertad». Horas antes el Gobierno de Hamás hizo un llamamiento a las milicias para que no hagan daño al soldado secuestrado. «Pedimos a los grupos de la resistencia, si es que ellos tienen al soldado desaparecido, que protejan su vida y que lo traten bien», manifestó Gazi Hamad, portavoz del Gobierno palestino. Agregó que su Ejecutivo ha entrado en contacto con el Gobierno israelí y que ha instado a Israel a que no tome represalias drásticas que sólo conducirían a un deterioro de la situación. Las autoridades de Hamás también se encuentran en contacto con autoridades locales y extranjeras, incluyendo Egipto, para intentar encontrar una solución a la crisis.
Fuentes israelíes indicaron que la participación de Hamás en este ataque muestra la verdadera naturaleza de ese grupo, aunque en algunos medios se especificó que la orden de atacar la base israelí partió de la dirección de Hamás en el exilio de Damasco y no de la dirección en Gaza.
El presidente palestino, Abú Mazen (Mahmud Abás), responsabilizó a Hamás de la vida del soldado israelí secuestrado y de lo que pueda ocurrir en Gaza si éste no es devuelto a Israel, según informa el diario israelí Haáretz en su edición electrónica. En conversaciones telefónicas con los dirigentes del movimiento en Gaza y Damasco, Abás expresó su protesta por la incursión palestina.
Mazen puso en tela de juicio que la operación hubiera podido llevarse a cabo sin el conocimiento de los dirigentes políticos y militares del movimiento islámico, ya que su brazo armado ha reivindicado la autoría.