SAN SEBASTIÁN. DV. Los arquitectos vascos se preparan contrarreloj para el cambio normativo más fuerte que han afrontado desde la creación de los Colegios profesionales en 1929, lo que equivale a decir que están inmersos en el proceso de reciclaje más importante de la historia de la arquitectura española. Se trata de una renovación obligada por la aprobación del Código Técnico de Edificación por parte del Gobierno, que entrará en vigor en abril de 2007. Los profesionales cuentan con menos de un año para ponerse al día de unos cambios radicales que afectarán también a los propietarios de las nuevas viviendas que se construyan o rehabiliten a partir de entonces.
El CTE fue aprobado en marzo por el Consejo de Ministros y persigue que las nuevas construcciones se rijan por los principios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente, como dictan diversas directivas europeas. Para ello, establece criterios para el tratamiento del aire, el agua, el ruido y el suelo en los edificios que se construyan o rehabiliten desde 2007. El texto del código ronda las mil páginas y todas sus normas son obligatorias, por lo que los arquitectos deben adaptarse en muy poco tiempo.
Germán Azpiazu, secretario técnico de la delegación guipuzcoana del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro, explica que «el código es una buena herramienta que cambia y unifica toda la normativa que había hasta ahora, por lo que obliga a los arquitectos a hacer un esfuerzo importante para reciclarse. Cambian muchas normas y a la vez, aunque el objetivo final es mejorar la calidad de la edificación y prolongar la vida de los pisos, lo que es positivo».
Azpiazu considera que «la mayor novedad del CTE es que se refiere al proyecto y a la construcción, lo que implica al arquitecto, pero también al mantenimiento y la conservación. Ahí entra el usuario de la vivienda, que se tiene que ocupar de la conservación de la casa. Antes parecía que los edificios se mantenían solos, pero no es así. En el Libro del Edificio quedarán marcadas las pautas de mantenimiento y registradas todas las reformas, para que cada cual no haga lo que quiera de puertas para adentro».
Se busca la sostenibilidad
Aún así, los verdaderos destinatarios del código son los profesionales de la construcción. «Se trata de mejorar la edificación con criterios de sostenibilidad. Cada vez se tienen más en cuenta en todos los campos y es algo en lo que antes apenas se reparaba en arquitectura. Desde el Colegio estamos organizando cursos y tenemos una asistencia total. Los arquitectos están un poco preocupados, porque debes atender el trabajo del día a día y no es fácil actualizarse ante tantos cambios. Por suerte, muchos de estos cambios, como los de funcionalidad, son de sentido común».
Esta profusión de cambios normativos influirá en el armazón de las nuevas construcciones, pero no tendrá un claro reflejo en el exterior. «En las viviendas convencionales no se notarán grandes diferencias a simple vista, aunque sí que serán más seguras y respetuosas con el medio ambiente. Los mayores cambios se notarán en los edificios singulares, que no están destinados a viviendas. Otra novedad del código es que obliga a utilizar materiales homologados por la Comunidad Europea», señala Azpiazu.
Ahorro de energía
La Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) ha calculado en un 1% el sobrecoste que provocará el nuevo código en la vivienda, aunque desde el Ministerio se asegura que ese incremento se amortiza en los primeros cinco años de vida del edificio gracias al ahorro en la energía. La idea es que, a la larga, el uso de energías renovables repercuta en un ahorro económico.
Desde el Colegio de Arquitectos recuerdan que «el coste de construcción no es la principal causa de la carestía de la vivienda, que viene determinada por el precio del suelo. Hacer una casa no es especialmente caro, pero el terreno puede costar tres veces más y es lo que eleva el precio final, por lo menos en ciudades como San Sebastián».
La entrada en vigor del Código Técnico de Edificación se producirá de forma escalonada. En septiembre de este año será preceptivo cumplir las normas de seguridad contra incendios, seguridad de utilización y ahorro de energía. En abril de 2007 el código entrará en vigor de forma plena, incluyendo también la protección contra el ruido, higiene, salud y medio ambiente y seguridad estructural.