SAN SEBASTIÁN. DV. Las familias numerosas lo llaman «el factor hijo», aquel que hace temblar las economías familiares a fin de mes, pero que se esfuma a la hora de acceder a ayudas sociales, como becas o desgravaciones fiscales. La asociación Hirukide, que agrupa a las más de 3.000 familias numerosas de Euskadi, pidió ayer durante la celebración de su fiesta anual en Donostia, que el número de hijos se tenga en cuenta para conceder estas asignaciones. Es decir, que las administraciones ponderen los ingresos en función del número de miembros de una familia.
Así lo explicó Gorka Álvarez, presidente de Liluraldi, el grupo de familias numerosas de Gipuzkoa, con 1.038 familias socias: «No es justo que sólo se coja los ingresos porque la renta disponible baja mucho a final de mes. No es lo mismo tener tres, cuatro o cinco hijos».
Las familias, dice Álvarez, lo tienen por tanto cada vez más difícil y el escenario actual no es nada halagüeño. El gasto medio por persona al año es de 9.267 euros, según datos del Instituto Nacional de Estadística que recordaron las asociaciones. «Nuestra asociación no es natalista, pero sí denunciamos que se está creando un entorno social que empuja a tener cada vez menos hijos». Frente a esta situación, cientos de familias se reunieron ayer en las inmediaciones del estadio de Anoeta de la mano de Hirukude y Liluraldi, que habían organizado un intenso programa festivo donde, como no podía ser de otra forma, los niños fueron los protagonistas.
Con los abuelos
La fiesta estuvo abierta a todo el público, no sólo a las familias numerosas, y por Anoeta desfilaron padres, madres, hijos y abuelos, «uno de los grandes pilares» del progreso familiar actual. «Sin ellos sería imposible organizarse», reconocían algunos padres mientras esperaban en la larga cola para montar a los críos en las camas elásticas. Las actividades tuvieron una calurosa respuesta, y desde el mediodía hasta las 20.00 horas los chavales abarrotaron la docena de puntos festivos (talleres de maquillaje, un circuito de motos, un futbolín humano, hinchables y hasta paseos en pony).
Además de pasar un agradable día en familia, los asistentes quisieron respaldar con su presencia las peticiones de Hirukide. Por ejemplo, que se tomen «medidas urgentes» para flexibilizar los horarios laborales y poder adaptarlos a los escolares, y por consiguiente dedicar más tiempo a la educación de los hijos. Esta tarea se complica en las épocas de vacaciones, por lo que las familias, numerosas y no numerosas, solicitaron «infraestructuras y actividades» para que los hijos puedan estar atendidos durante la jornada laboral de los padres. «El sistema está todavía pensado para cuando era solo el padre el que trabajaba y la madre se quedaba en casa», opina Álvarez, quien sostiene que «las cosas tienen que cambiar mucho, pero el proceso es lento».
Para la asociación es imprescindible que se apruebe una ley de la familia «que ampare y proteja a la familia en general, y en mayor medida, a las familias que más hijos tienen». En este sentido, consideran «insuficiente» el decreto de ayudas directas por nacimiento o adopción de un hijo que ha aprobado recientemente el Gobierno Vasco. Las familias con tres o más hijos recibirán 1.100 euros anuales durante los cinco primero años de vida. El decreto amplía las ayudas en dos años más, por lo que el sexto y séptimo año cobrarán 400 euros. Hirukide valora la reforma pero denuncia que «tan sólo podrán beneficiarse de las ayudas un 35% de las familias numerosas vascas». «Existen muchas familias con hijos en edad escolar que no perciben ninguna ayuda», añaden desde la asociación.
La solución, insisten, es una batería de medidas, «no sólo económicas», que permita estar a la altura de los países de la Unión Europea, «y que en ningún caso se deje al margen el número de hijos que una familia tiene a su cargo.