Según el escrito de acusación del Ministerio Público, los hechos, que fueron juzgados hoy en la Sección Primera de la Audiencia de Guipúzcoa, ocurrieron a mediados de agosto de 2003, cuando el acusado abordó a su compañera, con la que mantenía una relación sentimental desde hacía nueve años, en el aparcamiento del restaurante de San Sebastián en el que ella trabajaba.
El texto del fiscal aclara que el procesado, que llevaba una navaja que "no llegó a esgrimir" contra la mujer, le dijo que quería hablar con ella antes de que entrase al trabajo y, "por temor a la reacción" del hombre, la mujer se montó en el coche, en el que se encontraba la hija de ambos.
El escrito precisa que el imputado trasladó entonces a su compañera a un descampado, donde presuntamente la obligó a que le practicara una felación, a lo que ella accedió por miedo al hombre.
La versión del acusado
Durante la vista celebrada hoy, el acusado admitió haber pegado "algún tortazo" a su compañera a lo largo de la convivencia "dura y difícil" en la que ambos se maltrataron "mutuamente", si bien rechazó haberla amenazado con la navaja y recalcó que no obligó a la mujer a hacerle una felación porque ella accedió por "voluntad propia".
El acusado aclaró que tras estos hechos ambos mantienen una relación "buena" e incluso han tenido "relaciones sexuales" y aseguró que fueron las asistencias sociales las que "obligaron" a su ex compañera a denunciarlo.
Por el contrario, la víctima relató que, a lo largo de los nueve años en que convivieron, el hombre le propinó puñetazos y le dio palizas, que en alguna ocasión le produjeron heridas.
Maltrato psicológico
La mujer indicó que también la maltrató psicológicamente, la humilló, la menospreció, la insultó y la amenazó, por lo que sentía "miedo" ya que el hombre tenía un carácter "agresivo".
Recordó que el día de los hechos su compañero se encontraba "muy nervioso" y, aunque no la amenazó con la navaja que llevaba, accedió a montarse en el coche porque sentía miedo por la niña.
La chica recordó que el hombre la llevó a un "sitio apartado" en el que le dijo que tenía que practicarle una felación y, aunque ella "no quería", lo hizo porque tenía "miedo" y pensó que "era lo más fácil" para poder irse "cuanto antes" ya que él "estaba muy nervioso" y la niña estaba en el asiento trasero del automóvil.
En el juicio declararon también los forenses que atendieron a la chica, quienes aseguraron que un hematoma que presentaba en un brazo era "compatible" con una de las agresiones que relató la mujer.
Relato "creíble y congruente"
Dos psicólogos que prestaron asistencia a la víctima precisaron que el relato de la mujer resulta "creíble y congruente" y que su situación psicológica cumple el "perfil" de una mujer maltratada.
Al término de la vista, la fiscal consideró que la descripción de los hechos realizada por la víctima cumple los requisitos necesarios para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado, para el que solicitó nueve años por un delito de agresión sexual, un año y medio por trato degradante y una multa de 180 euros por una falta de lesiones.
La defensa reclamó la libre absolución de su cliente por la falta de "concreción" de los hechos que se imputan al acusado y porque, a su entender, no existió intimidación alguna para que la mujer se sintiera obligada a acceder a los deseos sexuales del hombre. El juicio quedó hoy visto para sentencia.