Domingo, 25 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
TOLOSA
Despedida a los 70 años
El edificio del Batzoki, inaugurado en julio de 1936, será derribado después de una larga historia, en el que ha sido sede nacionalista y también de la Falange
Despedida a los 70 años
Garaikoetxea presidió la reinauguración en 1980. [LIBRO PNV 100 AÑOS]
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BEASAIN. DV. Al edificio del batzoki le queda poco para despedirse del municipio y de sus gentes, y a su frontón, de los muchos pelotaris que se han forjado en el mismo tanto en las modalidades de mano a mano como de paleta.

Cuando está a punto de cumplir sus 70 años de vida desde su inauguración -en las mismas jornadas en la que dió inicio la Guerra del 36- este edificio dice adios ya que va a ser derribado.

Han sido 70 años de vida que de alguna manera -bien en manos de sus propietarios legales, en las posteriores de la dictadura de los falangistas, o en la etapa de la democracia- ha palpitado al mismo ritmo que lo hacía el municipio.

Diversas sedes

Antes de construirse el actual batzoki, el PNV y su sede fueron recorriendo diversos locales, siempre ubicados en la calle Mayor, que variaban en base a las necesidades, afiliados, etcétera, que le iban surgiendo. Así lo señala Miren Barandiaran en su libro El Partido Nacionalista Vasco en Beasain, 100 años de historia. «El primer batzoki se abrió en la calle Mayor 16, inaugurado oficialmente el 22 de noviembre de 1908. De aquí pasaron aun local en el número 38 de la misma calle (era un 7 de febrero de 1909 cuando lo inauguraron). De este local pasaron al primer piso de la Casa Olabe en la calle Mayor 7 (año 1912). Nuevamente, a mediados de la segunda década del siglo XX se pensó en un nuevo traslado, pues el local resultaba pequeño para las actividades que se realizaban en él. Se pensó en un gran cambio y se quiso construir una casa para uso exclusivo del PNV. Se escogieron los terrenos situados entre los números 19 y 21 de la calle Mayor. Se acordó con el dueño de los terrenos, José María Lasa, pagar a 9 pesetas el metros cuadrado. Sin embargo, el proyecto no salió adelante y hubo que esperar hasta la época de la II República, Entre tanto, el batzoki se ubicó en el número 29 de la calle Mayor».

Tendría que llegar el año 1934. En abril de ese año se tomó la decisión de hacer un nuevo batzoki. Se creó una comisión que estaba presidida por Bernabé Aierdi. Durante aquellos años, se creó la sociedad Goierriko Alkartasuna. Esta sociedad anónima funcionaba mediante participaciones y se hizo cargo de la construcción del edificio soñado unos años antes. Se recuperó la idea elaborada en 1916 y se compraron, finalmente, los terrenos situados entre los números 19 y 21 de la calle Mayor.

«El 11 de junio de 1934 comenzaron las obras de construcción del nuevo edificio para el PNV. El arquitecto fue Gregorio Azpiazu. Las obras del batzoki concluyeron para el mes de mayo de 1935 y, el 19 de este mismo mes se celebró una fiesta (la inauguración oficial no se llevó a cabo por el enrarecido clima político que se vivía, postergándose hasta el mes de julio de 1936» , indica Miren Barandiaran en su estudio.

Inauguración truncada

El libro de esta historiadora aporta muchos datos: «Todos los actos oficiales de inauguración del nuevo edificio de tres pisos, y que además tenía un frontón, se habían preparado para el fin de semana del 18 y 19 de julio. La inauguración oficial se llevó a cabo el domingo 19. La víspera, el párroco Florencio Axpe bendijo el edificio. Los actos del domingo arrancaron con la misa mayor en la Parroquia, a la que siguió un gran banquete celebrado en el frontón. El cubierto tenía un coste de 7,50 pesetas, estando amenizada por el bersolari Basarri. Se programó un mítin en la plaza con los políticos Monzón, Irujo y Agirre. Habría música y romería, ezpatadantzaris, etcétera, pero las cosas no salieron como estaban programadas, dado que el 17 de julio en Melilla había dado inicio un alzamiento, al banquete acudieron la mitad de los inscritos: no hubo acto político, el batzoki había quedado inaugurado, pero no con con el ambiente festivo esperado».

Tras caer Beasain el 27 de julio de 1936, los sublevados utilizaron las instalaciones del recien inaugurado batzoki para sus propias actividades. Primero fue cuartel y en los años de la dictadura se convertiría en la sede de la Falange Española Tradicionalista y de las Jons. El frontón sirvió de lugar de ensayo para los pelayos y los flechas. La vivienda destinada al conserje del batzoki fue ocupada por familias ligadas a la Falange. Posteriormente, en los años setenta del pasado siglo, algunas de las dependencias del edificio del batzoki fueron utilizadas como aulas de las Escuelas Nacionales, En su frontón se siguió practicando el deporte de la pelota, tanto a nivel particular como para los partidos oficiales progamados en fiestas, en caso de lluvia. El frontón, en la década de los años sesenta y setenta, también, sirvió de lugar de ensayos para las tamborradas infantiles o para el aprendizaje de los bailes de fiestas a cargo de los dantzaris txikis.

De Goierriko Alkartasuna

Fue en 1976 cuando el edificio, nuevamente, es devuelto a sus propietarios legítimos, la sociedad Goierriko Alkartasuna.

Tan pronto como se hubo recuperado el edificio comenzó un proceso de limpieza de su interior y se acometieron una serie de obras que duraron desde octubre de 1979 hasta marzo de 1980. El 1 de marzo, se llevó a cabo la bendición a del párroco D. Segundo Dorronsoro. Tres de los nacionalistas históricos: Cesáreo Ugarte, Cecilio Sarriegi y Alfonso Ibaibarriaga izaron la ikurriña. A la cena de inauguración acudieron gran número de afiliados y simpatizantes y también gran número de cargos políticos. El evento estuvo presidido por, en aquel momento candidato a lehendakari por el PNV, Carlos Garaikoetxea. Tras su reapertura volvió a convertirse en un edificio dinámico. Su frontón volvió a acoger los torneos de pelota (comarcales de paleta, los manistas de interpueblos, entre otros). Lo que fueron aulas de las escuelas nacionales volvieron a ser gelas para impartir euskera. Los festivales de todo tipo llegaron al frontón. Desde el batzoki, al igual que en otras épocas desde otras populares sedes, empezaron a manejar, más o menos cada velada, los problemas del municipio y otros de mayor calado político del pueblo de Beasain.

Hoy a tres semanas de cumplir sus 70 años dice adios.



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