Domingo, 25 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
TOLOSA
Sanjuanes bajo el agua
La lluvia condicionó el día más grande de las fiestas patronales. Se suspendieron algunos actos, como el aurresku y la procesión, pero se intentó mantener el ambiente sanjuanero
Sanjuanes bajo el agua
Carlos Garmendia, capitán general del Alarde 2006, dirige la descarga final del mediodía en la plaza del Triángulo. En ese momento, el tiempo era desapacible y la lluvia arreciaba, pero los escopeteros aguantaron estoicamente. [KLISK]
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TOLOSA. DV. Tras sucesivas jornadas de calor y buen tiempo en este mes de junio, la lluvia llegó en el momento más inoportuno. Aguantaron ayer estoicamente los protagonistas de la fiesta, que pusieron intensidad y ganas para disfrutar en unas horas tan sentidas. Pero lo cierto es que la mañana más esperada del año quedó deslucida y además la parroquia tomó la decisión de suspender la procesión, por lo que todos los actos terminaron antes de lo habitual.

Para las 12.30, prácticamente una hora antes de lo habitual, ya había concluído la descarga central del Alarde en la plaza del Triángulo. La lluvia se inició justo cuando terminó la misa mayor, tan preciosa y solemne como siempre, una auténtica joya musical, religiosa, y tradicional, sobresaliente para la Capilla de Música de Santa María. En ese momento, los gigantes -la gran novedad de este año-, esperaban en la plaza Zaharra. Iban a preceder en su recorrido por el Casco Histórico a los integrantes de la procesión, pero ésta quedó suspendida. Sólo salió la efigie de San Juan portada por los escopeteros del Gure Kaiola y flanqueada por el Pendón. Su recorrido fue muy corto, desde la parroquia hasta la plaza Verdura. Las compañías de escopeteros sí desfilaron y también bailaron los gigantes, pero la 'reducida' procesión no llegaría ni a la plaza Gorriti. Después vino la hora de la descarga central en el Triángulo, Justo el momento en que más desapacible estaba el tiempo. Pero la descarga se hizo, y se hizo bien.

Ya por la tarde, bajo una lluvia que no cesaba, se celebraron con normalidad las Vísperas de Santa María y las Completas de Arramele, pero se tomó la decisión de suspender el aurresku del Prado Grande, determinación lógica teniendo en cuenta cómo estaba el tiempo.

Fue durante la celebración de las Completas de Arramele cuando más arreciaba la lluvia. Y, a pesar de todo, el ambiente sanjuanero se mantuvo intacto en ese enclave tolosarra. Todos dieron el callo. La celebración religiosa fue hermosa. Los escopeteros recogían los claveles y lanzaban las salvas. Los bordondantzaris aguantaban y bailaban. La Banda seguía tocando el 'Himno de San Juan....'

Las inclemencias metereológicas siguieron en las descargas finales del Alarde, que no salieron tan bien como las de la mañana, y en el aurresku del alcalde. Era el momento de poner punto final por este año al día grande de los sanjuanes.



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