SANSEBASTIÁN. DV. En julio, el hotel canino y felino de la Sociedad Protectora de Animales de Gipuzkoa comenzará a recibir a sus clientes y hasta septiembre colgará el cartel de completo. Ya se han reservado las ocho plazas para perros y ocho para gatos que ofertan como complemento a la labor de acogida y cuidado que desempeñan a lo largo del año. En verano no habrá distinción de raza ni de clase social entre los que convivan bajo el mismo techo.
«Al principio cogíamos y cogíamos animales que nos traían al refugio y nos dimos cuenta de que la gente demandaba este servicio», explica Gemma de la Peña, una de las trabajadoras de la protectora. Ahora, los dueños de los perros que tengan microchip y las vacunas en regla y que hayan podido hacerse con una de estas plazas podrán disfrutar de sus vacaciones sabiendo que han dejado a su mascota a buen recaudo por un precio de 13,50 euros al día. Aunque desde esta protectora recomiendan que los gatos se queden en casa siempre que haya alguien que les de alimento y les cambie las piedras, también acogen a ocho huéspedes por un coste diario de 8,50 euros. En ambos casos la reserva de una plaza se tiene que hacer con antelación. Todo el dinero que recaudan es para los animales del refugio.
Además de en los tres meses de verano, estas plazas suelen llenarse en los días festivos y en los puentes . Pero De la Peña insiste en que «éste es un suplemento del servicio que prestamos, no es nuestra principal función». La sociedad protectora de animales es en realidad una clínica refugio donde viven los animales hasta que encuentran un hogar. A diferencia de una perrera, a sus residentes no se les mata cuando pasa un tiempo. Si disponen de espacio y no dan problemas, los animales viven en estas instalaciones de forma indefinida. Cuentan con unas 140 plazas para perros y con más de 220 para gatos, además de un rebaño «de lo más especial».
A pesar de que la sociedad protectora está llena todo el año, en la época estival «siempre se nota más movimiento». Y es que más de uno no duda en abandonar a su mascota cuando se convierte en un estorbo, para poder disfrutar de las vacaciones con las que ha soñado todo el año. «Todavía estamos lejos de entender que tener un animal conlleva unas obligaciones», asegura de la Peña.
Víctimas de maltrato
Casos como el de Xatur, el scottish terrier que recibió una brutal paliza y fue arrojado a un contenedor del barrio de Aiete, «no son tan puntuales». Esta historia tuvo un final feliz, pero no todos los animales maltratados corren la misma suerte. «Hemos recogido a animales en situaciones muy penosas, en algunos casos han sido atados a un árbol en mitad del monte y si no los llegamos a rescatar se hubieran muerto».
El pasado junio, los responsables de este refugio también tuvieron que responder a una llamada de socorro. Un pastor vasco con una pata rota que «prácticamente llevaba colgando» estaba dentro de un agujero en el matadero de Tolosa. El llanto del perro hizo saltar la voz de alarma entre los vecinos de la zona que finalmente recurrieron a esta protectora. Los veterinarios tuvieron que amputarle la pata para que sobreviviera. Ahora Kaxiano se encuentra bien, puede hacer una vida normal, aunque todavía no ha encontrado un hogar.