Patxi Zabaleta no oculta su preocupación por el rumbo que intuye tras el último comunicado de ETA en una Pamplona ya inmersa en el ambiente presanferminero. A Zabaleta le hace ilusión que este año sea un concejal de Aralar el que lance el chupinazo.
-¿Desconcertado por la detención de Julen Madariaga?
-Sí, me sigue sorprendiendo. Sin excluir la posibilidad de que Julen Madariaga haya podido intermediar en ocasiones dado su carácter y la costumbre en este país, estoy absolutamente seguro de que ni forma parte de la estructura de la extorsión ni está de acuerdo con la estrategia de ETA desde los años 80, estrategia que combate, y está desde luego comprometido con la paz y con el diálogo.
-¿Qué sensación le queda tras leer el último comunicado de ETA?
-Una opinión negativa. En primer lugar porque sigue pretendiendo ser la vanguardia del proceso político, dirigirlo, supeditar a sus designios a las fuerzas políticas, y eso no es ni democráticamente homologable ni tiene sentido en el siglo XXI y, además, reitera errores ya efectuados en el proceso de Argel y en Lizarra-Garazi. Demuestra que, sin duda ninguna, ETA no acata aún la necesidad de que la paz no tenga precio y que, por lo tanto, el proceso de normalización y pacificación estén separados.
-¿No ve madurez en ETA para asumir que se trata de un proceso de paz?
-Quizá no sea así exactamente, creo que en ETA hay contradicciones, hay un sector de ETA que definitivamente reconoce que hace tiempo se acabó el tiempo de las armas y que hay que dejar sitio a los agentes políticos y a las expresiones políticas de este pueblo y hay otro sector que sigue sin conformarse con no lograr unas ventajas si no es como consecuencia de la lucha armada, lo cual sería un perfecto y verdadero desastre. Ésas son las contradicciones que afloran una y otra vez cuando tratan de concentrar sus fuerzas bajo el banderín de la historia de ETA. La base fundamental del proceso de paz es la decisión y la convicción de la inmensa mayoría de la sociedad que no sólo reclama sino que exige la paz en esta tierra y eso se mantiene firme.
-¿Detecta un peligro de escisión en ETA por estas tensiones, tal y como ocurrió en el IRA?
-No veo posibilidad de esa ruptura porque, siguiendo con el ejemplo de la pregunta, había que añadir que el IRA auténtico sí se escindió pero a continuación se extinguió porque no tenía ninguna viabilidad. Aquí también si hubiese una escisión estaría condenada al fracaso. No tendría ningún futuro.
«Fuera del tiempo»
-El problema es que ETA no renuncia a ser el garante de un proceso político...
-Todo lo que sea ser vanguardia está fuera del tiempo y fuera de la democracia. La idea de ser garante de cualquier cosa, como la idea de bunkerizar o la de bloquear cualquier solución política, va pura y directamente contra la democracia. Es un sueño de los que piensan aún en términos político-militares. Eso se acabó, ahora estamos en el siglo XXI y este pueblo tiene que actuar exclusivamente por cauces políticos.
-¿Como definiría al presidente Zapatero en esta cuestión?
-Zapatero ha sido audaz, ha sido valiente y ha sido atrevido. Su pasivo no está ahí, eso es un error en la interpretación del PP. Su pasivo está en que no ha sido capaz de cumplir su palabra en Cataluña, en donde prometió que respetaría la decisión de las instituciones catalanas, lo que no ha hecho, sino que hizo una maniobra con Artur Mas que le ha servido para limitarse a salvar los muebles, una maniobra a corto plazo brillante pero que a largo plazo tiene sus costes. En Euskadi no debe repetir ese gran error.
-Primero tiene que anunciar la apertura del diálogo con ETA...
-Estoy convencido que para Zapatero es prioritaria la consecución de la paz. Y eso me parece muy plausible y esa audacia debiera concretarse en un punto: debiera admitir la capacidad de decisión del pueblo vasco, salga lo que salga y en los ámbitos de decisión que la historia, la realidad sociológica y política tiene establecidos que son Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca. Si Zapatero diese ese paso, que es el que le ha faltado en Cataluña, entraría por la puerta grande de los hombres que hacen historia. Yo de todos modos le considero comprometido con la pacificación más que con un futuro político propio.
-¿Cómo ve el diálogo entre el PSE y Batasuna? ¿Es factible que pudiera sumarse el socialismo navarro?
-Entre los pasos hacia la normalización están los de las relaciones políticas. Nosotros nunca nos hemos negado a tener relaciones políticas con Batasuna. El PNV las ha tenido. EA también las ha tenido incluso de una manera absolutamente cercana. Ahora viene el Partido Socialista de Euskadi. Nos parece que es un hecho positivo. Que todavía no haya dado ese paso el Partido Socialista de Navarra simplemente es que aún no acaba de llegar a las exigencias de los tiempos. Ya llegará. Es cuestión de tiempo.
-El diálogo con ETA, ¿cuanto antes mejor?
-Para nosotros sería muy importante que antes de julio se pusiera en funcionamiento esa mesa. Objetivamente y sin hacer juicios subjetivos, las detenciones de esta semana han colocado a Zapatero en una situación difícil para iniciar este proceso, pero sería importante que empezase antes del 1 de julio. Y una vez que comience esa mesa sería importante que se produzcan en la política penitenciaria los avances tantas veces reclamados, el del freno a la dispersión así como el atender a las personas que han cumplido las tres cuartas partes de sus condenas o están aquejados de enfermedad. Esos tres temas podrían iniciarse y los temas políticos corresponde a los partidos tratarlos. Aralar no admite el tutelaje de nadie y tenemos que denunciar el hecho de que ETA esté saboteando los principios democráticos, algunos de los cuales figuran incluso en la propuesta de Anoeta.
-¿El futuro de Navarra va a estar en la mesa de negociación política?
-No puede haber una sola mesa, tiene que haber dos mesas. Una en la Comunidad Autónoma Vasca y otra en Navarra. Debería haber tres mesas, una de roble y haya, otra de olivo y encina y otro de castaño y nogal, y perfectamente acoplables, y partir de un punto de realismo, del actual estatus autonómico. Y algunos partidos que han maldicho la autonomía, como los carteles que me han colocado a mí con Sanz contra el autonomismo separador, y que están aún en muchas herriko tabernas, tendrán que tragarse sus palabras.
-¿Una izquierda abertzale legal complica el espacio a Aralar?
-Al revés, lo único que puede complicarnos algo es que no le legalicen. Queremos cuanto antes la legalización.
«Pamplona puede tener un alcalde nacionalista en 2007»
-¿Ve viable la mesa de partidos en Navarra?
-Sin duda alguna, después de las elecciones forales, si conseguimos el principal objetivo que es sustituir al actual gobierno por un gobierno plural, en sintonía con la diversidad de Navarra y con sus valores más progresistas, habrá una mesa de diálogo político. Entonces UPN estará madura para el diálogo. Ahora mismo está enrocada en su postura de ser la extrema derecha del partido del que es franquicia, del PP.
-¿Qué consigue Aralar de su alianza en Nafarroa Bai?
-Aralar tiene una estrategia y una apuesta como Nafarroa Bai y a la vez aplaude la propuesta electoral que ha efectuado con una inmensa mayoría de su asamblea interna Abertzaleen Batasuna. Nosotros creemos que el porvenir político de esta tierra tiene que ser plural, transversal y, en este sentido, cualquier alternativa progresista tiene que sustentarse en esos parámetros. Aralar consigue ver cumplidos sus objetivos políticos y además estamos jugando con la posibilidad de que Navarra pueda tener un gobierno plural alternativo a la alternativa rancia de UPN.
-¿Se ven apoyando al socialista Carlos Chivite como futuro presidente de Navarra?
-No tenemos ningún veto que poner de carácter personal. Vamos a cumplir con nuestra parte de la tarea. Lo importante es que NaBai sea una fuerza similar a la segunda más grande de Navarra. Después, dialogaremos con el representante que designe el PSOE.
-¿Les gustaría más que fuera el delegado del Gobierno central en Navarra el candidato socialista?
-No vamos a hacer opciones personales porque no es ni nuestro estilo ni nuestro objetivo. Yo tengo una amistad personal con Vicente Ripa desde hace muchos años y por lo tanto no voy a hablar de preferencias políticas para con un amigo, pero en todo caso nuestra actitud ante la persona que sea elegida por el PSOE será la del respeto.
-¿Tras las municipales de 2007 en Pamplona, sería posible en esta ocasión un alcalde nacionalista en función de eventuales acuerdos entre ustedes y los socialistas?
-Es posible. En 1979 ya fue posible. Entonces el Partido Socialista ofertó la Alcaldía de Pamplona a HB, que en aquel momento estaba encabezada por mí a cambio de dos contrapropuestas. Una era la presidencia del Parlamento foral, es decir que se apoyase al candidato del PSN y otra era la Alcaldía de Alsasua. HB contestó que no,y no obtuvimos ni la Alcaldía de Pamplona ni la Presidencia del Parlamento.
-¿Será usted el cabeza de lista de NaBai al Parlamento foral?
-Ni está decidido ni excluido.