Es linda, muy lindita. Es suave, muy suave, muy suavita. Pero también tiene un puntito de crueldad. Creada por el matrimonio que nos contó las aventuras y desventuras de aquella muchacha que gritaba Quiero ser como Beckham, basada en una novela escrita por una dama india que entinta su pluma en el realismo mágico, y con cierto entronque con los fastos de luz y color de las producciones de Bollywood ofrecidas a Occidente, La joven de las especias nos presenta a una sacerdotisa guardiana de los secretos del sándalo y el hinojo, de la carcuma y el cardamomo, de la pimienta y el orégano. Las especias son sus diosas, sus amas. Cualquier traición será castigada. Y francamente, la aparición de un arquitecto de origen indio (indio americano, no de La India, estamos en San Francisco) a lomos de una magnífica moto Triumph representa una tentación lo suficientemente grande como para que las guindillas y la canela se pongan en guardia y le recuerden a la muchacha (interpretada por una de las más jóvenes divas de La India) cuáles son sus únicas obligaciones.
La joven de las especias es romántica y agridulce. Un poco ingenua en sus maneras cinematográficas y demasiado fácil en sus resoluciones de guión. Pero sin embargo, se crece cuando camina entre el azafrán y el pimentón, cuando mezcla la lima con la pimienta, cuando hierve las almendras en leche para alcanzar... la paz mental, el olvido, el recuerdo, la protección a los amigos. Acaso no sea gran cine pero es tan hermosa entre sus racimos de frutas y sus plantaciones de hierbas. Está tan cerca de la fascinación que nos provocaron las recetas de Como agua para chocolate y queda tan lejos del memo esnobismo de aquel Chocolat... Son tan hermosos los saris de la sacerdotisa, tan bellos los tatuajes que dibuja en las manos de sus favoritas, suena tan bien la Triumph cuando cruza el puente Golden Gate... que no estaría de más que ahora que ya los días empiezan a acortar una millonésima de segundo le prestáramos atención en la sala chiquita del Príncipe. Concretamente, en la número ocho. ¿Para qué sirve el cardamomo? Para unir a aquellas personas que se aman...