Domingo, 25 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ALTO DEBA
La lluvia trastocó el programa
El programa festivo del día grande de San Juanes se vio ayer salpicado por una lluvia que obligó a trasladar bajo techo actos tan emblemáticos como el pasacalle y posterior concierto de la Banda o la Dragoi-jana
ARRASATE. DV. El día grande de las fiestas de San Juan comenzó ayer pasado por agua. Sólo el encierro y la posterior suelta de vaquillas en la plaza de toros de Laubide se salvaron de la lluvia que trastocó el intenso programa de actos previstos. Así, el pasacalle de la Banda de Arrasate Musikal tuvo que ser suspendido, al igual que el tradicional concierto al aire libre en Monterrón. El evento musical se trasladó al Amaia, pero no con menor éxito de público.

La animación callejera de la tarde-noche también se resintió sensiblemente con el traslado de la «Dragoi-jana» prevista en la plaza al frontón Uarkape. La cena popular a base de «chuletas de dragón» que cada año reúne a centenares de personas se ha constituido ya en uno de los actos característicos del día de San Juan.

Plaza de toros

El primer encierro de las fiestas, como siempre a cargo de la ganadería vizcaína Manzarbeitia, se saldó ayer sin heridos. Sin embargo no faltaron magullados como consecuencia del resbaladizo estado del pavimento adoquinado del casco histórico. Especialmente problemático fue el tramo cuesta bajo de Kanpantorpea a Kontzezino, donde corredores y ganado por igual rodaron por el suelo.

La posterior suelta de vaquillas en el ruedo portátil instalado en la plaza Laubide registró un lleno casi total. Las casi mil localidades de que dispone este coso permanecían ocupadas para las 9.00 de la mañana. Los aficionados tuvieron ocasión de estremecerse con las temeridades de algún que otro inconsciente, pero también de disfrutar de un gran espectáculo taurino ofrecido por una cuadrilla de hábiles recortadores venidos de Bergara.

Brígida Monje

Tras la Misa Mayor de San Juan, la imagen del patrón de propiedad municipal fue devuelta al ayuntamiento en una procesión muchísimo más tranquila que la desarrollada la víspera en sentido contrario. Al término del aurresku de San Juan, las autoridades se trasladaron al Abaroa para rendir homenaje a los mayores de 80 años. La txapela al varón más veterano correspondió a Juan Loiti, de 96 años. Pero la campeona absoluta fue Brígida Monje, una vallisoletana que en octubre cumplirá 100 años y que recientemente fue homenajeada por ser la última viuda viva de combatiente republicano. Su marido, el sereno Gregorio González, desapareció durante la guerra en el frente de Kanpanzar-Intxorta, y su cuerpo nunca fue hallado.

Policía Municipal

Por otro lado, y en relación con los hechos acaecidos el pasado viernes durante la celebración de la Salve Solemne, el colectivo de la Policía Municipal ha hecho pública una nota en la que manifiesta que han sido «utilizados y engañados con el método de actuación empleado en la procesión de la Salve, ya que desconocían que la protección a la comitiva iba a realizarse conjuntamente con la Ertzaintza». Ante el «malestar y la indignación» que el colectivo de la Policía Municipal siente al respecto, los agentes de la guardia urbana exponen que, en caso de que en el futuro vuelva a repetirse una actuación como la vivida en la procesión de la Salve del pasado viernes 23, en la que la Policía Municipal tenga que actuar conjuntamente con la Ertzaintza, la plantilla de la policía local en conjunto se retirará y se negará a participar en él.



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