Su coche pegó contra un camión estacionado en el arcén sin señalizar en la autopista A-8 a la altura de Ermua. Como consecuencia del accidente, Ibon Erraiz, de 30 años, sufre una paraplejia complicada ahora por una siringomielia, que le está restando fuerza en las manos. Apoya el carné por puntos pero insiste en que «la sangría anual en las carreteras no se debe sólo a los conductores».
- ¿Cómo ocurrió el accidente?
- Era un día laboral al mediodía. Acababa de trabajar e iba a comer. Había cogido la autopista en Ermua, hacía Itziar. Dejé el carril de aceleración y me incorporé a la autopista. Miraba por el retrovisor los coches que venían y pegué a un camión que estaba estacionado en el arcén sin señalizar. Le libré con el morro pero choqué con el retrovisor del copiloto. El coche salió dando vueltas y quedó parado en la carretera, sin implicar a otros vehículos. Me rompí la espalda. La tercera vértebra dorsal. Me llevaron al Hospital Donostia. Allí estuve tres días. Y después a Cruces, a la Unidad de Lesionados Medulares de Bilbao, donde pasé cinco meses.
- ¿Qué pensó en aquel momento?
- Me vi atrapado en el coche y me tuvieron que sacar con cortachapas. Mi objetivo era llegar al hospital. Pensé: '¿Vaya forma estúpida de morir!' Aurora, mi mujer, estaba embarazada de ocho meses y medio. Esperábamos a Eneko. No podía dejarla. El objetivo era llegar al hospital. Era consciente de que el accidente era grave. Agradezco cómo se portó el personal de los hospitales, la familia y los amigos. En estos dos años Aurora no ha tenido tiempo ni para ponerse enferma. Hemos pasado mucho y ella está ahí.
Felicidad y pesadilla
- Algún momento especial en este camino...
- El día del nacimiento de Eneko. Fue uno de los más duros, por el contraste de sensaciones. Por un lado tenía una felicidad inmensa y por otro estaba viviendo una pesadilla. Eneko nació en Cruces, donde yo estaba ingresado. Acababa de pasar mi primera operación, de fijación de espalda. La familia me subía imágenes con las cámaras digitales. Todo lo que había imaginado sobre su nacimiento no servía. Cuando me trajeron al niño y me lo dejaron sobre el pecho no podía ni abrazarle por cómo tenía que estar en la cama.
- Han logrado vivir en presente.
- Hay una vida antes del accidente y otra desde el accidente. Yo tengo la suerte de seguir siendo el mismo, porque muchos accidentados dejan de ser ellos mismos, por los daños cerebrales. Incluso, dentro de los daños físicos, dentro de la gravedad de mi caso, hay gente peor. Yo tengo una lesión medular, una paraplejia. Desde el pecho para abajo no tengo ni sensibilidad ni movilidad. Después he tenido una complicación en la zona de la médula no afectada. Se ha formado una cavidad llamada siringomielia. La sufren el 10% de quienes tienen lesiones medulares. Pero sólo da síntomas a uno de cada mil y me ha tocado a mí.
- ¿Cuáles son los síntomas de la siringomielia?
- Empecé a perder fuerza en los brazos, sobre todo en la mano derecha. La paraplejia es un golpe. Pero es una lesión que ya tienes, no una enfermedad como la siringomelia, que va a más. Se me escapan los vasos y las botellas. La paraplejia se me ha hecho poco comparado con esto. Me han operado en Bilbao. Ahora en Barcelona me plantean una nueva intervención. Parece que la enfermedad se ha estabilizado y espero recuperar mi vida normal, sin otras complicaciones.
- Ha dejado su trabajo.
- Cuando salí del hospital quería ponerme en marcha pero apareció la complicación. He aparcado mis planes de vida.
- Han cambiado sus prioridades.
- Si. Los planes siguen ahí. Lo importante es tenerlos, sin fijarte las metas en el tiempo. Antes del accidente todo debía ser inmediato. Si no lo hacías para mañana era un desastre.
- El accidente le ha mostrado algo con claridad.
- Me ha dado la oportunidad de ver que nada es tan trascendente. Casi todos los problemas son aplazables. Se pueden hacer las mismas cosas con otra actitud. Si descubres esto, das un paso enorme.
- Vivir con actitud consciente, ¿qué aporta?
- La atención me hace, no sé si mejor, pero sí más consciente de que hay otras cosas. Es una visión más completa de la vida, más interesante, con más matices.
- Su reflexión...
- Cuando estás en silla de ruedas ves todo lo que no puedes hacer. Y las cosas llegan. Aurora suele decir que el día que pasé solo de la cama a la silla era como si Eneko se hubiera licenciado. O el día que me duché solo. Ya no baña a Eneko porque se ducha conmigo.
- Los planes cambian.
- Hay que hacer los planes. Es fundamental. Pero conviene tener un plan B por si las cosas no salen como tú piensas.
- Puedes estar físicamente bien y amargado por la agenda.
- Sí. Las cosas pasan a tu lado y no las ves porque estás centrado en lo tuyo. Yo me consideraba una persona inquieta e intentaba reflexionar. Hay quien dice que después de estar en silla de ruedas ha descubierto la verdadera vida. Yo no digo esto pero tampoco pienso que la silla te impida sacar el jugo a la vida.
- ¿Qué aviso daría a los conductores?
- Siempre insistimos en la responsabilidad de los conductores, con anuncios siniestros en la televisión. Pero el tema del tráfico es más complejo. En España todos los años mueren 5.000 personas en la carretera. Si fuera en avión, se habría planteado ya si las líneas comerciales deberían existir, habría una revolución. Y lo mismo si murieran en tren o en atentados. Y eso sin hablar de los heridos, colectivo al que pertenezco.
- La culpa no es sólo de los conductores, dice usted.
- La sangría en las carreteras es demasiado grande para buscar una única causa. No sólo hay que decir cosas al conductor. hay que hacer un gran debate. ¿Merece la pena que haya tantos muertos y heridos sólo por ir de un sitio a otro? ¿Cómo están las carreteras? ¿Están adecuadas las limitaciones de velocidad? ¿Se invierte en seguridad y en tecnología? Y eso que el de la automoción es un sector potentísimo.
El conductor, un piloto
- ¿Cuál es el principal fallo en materia de seguridad?
- El conductor es hoy un piloto que puede transportar a otras personas y afectar a otros conductores con sus acciones. Los fallos empiezan en la propia formación. También en la seguridad en las carreteras y en la forma de marcar los límites de velocidad por zonas. Con la tecnología actual se podría controlar la velocidad en estos puntos. Igual hay que plantearse que en vez de llegar a Madrid en cuatro horas lleguemos en seis, pero todos.
- ¿Qué le parece el carnet por puntos?
- Es una práctica que ha dado resultados en Europa y es acertada. Me parece bien que la gente que ha tenido accidentes hable de su experiencia. Pero la reflexión sobre la seguridad en el tráfico es de mayor calado.