BALIARRAIN. DV. Las obras de la presa de Ibiur siguen a buen ritmo. Impresionantes desmontes, maquinaria de gran envergadura trabaja en la zona prevista para que se levante la gran pantalla de hormigón. El embalsamiento de agua que se va a generar será la respuesta a épocas dífíciles de sequia y supondrá que los 60.000 habitantes de la comarca dispondrá de agua en cantidad y calidad durante todo el año, como el resto de Gipuzkoa. Ibiur es la última presa que se está construyendo en este territorio y la evolución de las obras concita el interés de las autoridades implicadas.
Ayer estuvieron en el lugar el presidente de la Confederación Hidrográfica del Norte, Jorge Marquínez; el subdelegado del Gobierno en Gipuzkoa, Francisco Jordán de Urríes; el diputado foral para el Desarrollo Sostenible, Luis María Oyarbide y el presidente del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa, Victoriano Gallastegi. Junto a ellos se encontraban, los alcaldes de las dos localidades afectadas por las obras de la presa, Marcelino Dorronsoro de Baliarrain y Tomas Plazaola, de Orendain. Tampoco faltaron a la cita, Patxi Ulanga alcalde de Ikaztegieta, Marimi Ugalde de Irura, Imanol Artano concejal de Alegia y el secretario de Hernialde, Mikel Agirrezabala.
500 litros por segundo
Imanol Pildain, director de las obras de la presa de Ibiur, fue el encargado de mostrar las características de la presa, así como el estado en el que se encuentran las obras. La presa tendrá capacidad para 7,53 hectómetros cúbicos y regulará un caudal de 500 litros por segundo. Ibiur será la cuarta presa de Gipuzkoa por capacidad de embalse. La presa dispondrá de un perímetro paseable de 5,7 kilómetros. Está previsto que las obras finalicen en el primer semestre de 2008.
El presidente de la Confederación Hidrográfica del Norte, Jorge Marquínez, destacó que la presa «no prestará servicio de abastecimiento hasta el estiaje de 2009, fecha en la que ya se notará que los grifos de toda la comarca de Tolosaldea no tienen ninguna amenaza que afecte a la cantidad y calidad de agua». A partir de ese momento, Ibiur abastecerá a los vecinos de Tolosa, Ikaztegieta, Alegi, Altzo, Ibarra, Hernialde, Anoeta, Irura, Villabona, Asteasu, Zizurkil, Aduna y Andoain.
Marquínez advirtió ayer de la «incipiente preocupación» en las comunidades cantábricas por la sequía y, aunque la situación todavía no es de 'alerta', pidió a los ciudadanos «que sean responsables en el consumo de agua». Recalcó que todavía no es preciso «restringir los consumos para ningún uso», pero sí resulta necesario reclamar «una moderación» para que se pueda abordar con tranquilidad la segunda parte del verano, «que es la más difícil».
Destacó que la situación de las reservas existentes en el norte está dentro de la normalidad, pero «ha habido una primavera extraordinariamente seca, con unos meses de abril y mayo de pluviometría muy escasa para la media», lo que podría suponer «una dificultad añadida» a la escasez de agua del verano.
Indicó que en el Cantábrico también existen «problemas de abastecimiento, a pesar de que hay mucha agua, porque la escorrentía es muy rápida, los cauces se vacían con rapidez y unos meses sin llover en el verano dan lugar a dificultades de abastecimiento».
Dijo que la zona norte de la península también es «vulnerable a la sequía, porque carece de grandes instalaciones de regulación, aunque el País Vasco ya dispone de unas cuantas a las que en breve se incorporará la presa de Ibiur».
Larga espera
La obra se inició en diciembre de 2003, después de dos adjudicaciones distintas, diversas interrupciones, así como polémicas entre instituciones. Las obras comenzaron con seis años de retraso y el presupuesto se incrementó en un 20%, quedando fijado en 31,7 millones de euros, que son financiados por el Ministerio de Medio Ambiente.