SAN SEBASTIÁN. DV. El Ayuntamiento de San Sebastián encarriló ayer un grave problema para Gipuzkoa: qué hacer con las 400.000 toneladas de residuos que generamos cada año. Finalmente, la solución pasará por la aplicación del Plan de Residuos de Gipuzkoa, aprobado por todas las Mancomunidades y por la Diputación (2002).
A grandes rasgos, esta solución pasará por impulsar al máximo el reciclaje y el compostaje de la basura, destinando la fracción no recuperable a la incineración. Gipuzkoa, tras la decisión tomada ayer por la mayoría absoluta del Pleno donostiarra, dispondrá de una planta en San Sebastián (Igoin-Azpi). La prevista y ya en trámites avanzados para Irún y Hondarribia podría paralizarse. Los alcaldes de ambas localidades han decidido estudiar la posibilidad de trasladar la basura de ambos municipios a la planta de San Sebastián.
El camino para resolver el problema de los residuos en Gipuzkoa está despejado, pero ha corrido un serio riesgo de descarrilar, debido a la fuerte oposición que ha levantado la construcción de la incineradora en parte de la ciudadanía. De hecho, la primera ubicación propuesta, Urnieta, no salió adelante ante la presión de la plataforma que se constituyó en contra del proyecto.
La oposición del alcalde de Donostia ha complicado también en extremo el proceso. Elorza plantó una batalla frontal a la elección de Aritzeta como emplazamiento de la planta, lugar elegido por las Mancomunidades (casi todas con mayoría nacionalista) para la incineradora de Gipuzkoa.
Esta oposición, sin embargo, tenía poco recorrido, ya que Elorza gobierna en minoría en el Ayuntamiento de Donostia. Hace ahora un año, el Pleno se posicionó en contra de ubicar la incineradora en Aritzeta, localización propuesta por la Diputación, pero se comprometió con los votos de PNV, EA y PP a encontrar otro emplazamiento en San Sebastián.
La sesión de ayer ha sido la consecuencia lógica de la sesión de hace un año. El Ayuntamiento ha cumplido su compromiso y ha aprobado una ubicación que, a falta de los estudios medioambientales, podría ser la definitiva.
Errenteria y Alza
Elorza, como él mismo señala, se ha visto obligado a buscar un emplazamiento. El hecho clave que llevó al alcalde a decidirse a dar este paso fue la firme oposición de los vecinos de Errenteria a aceptar una prolongación de la vida del vertedero de San Marcos. Este aplazamiento del cierre, previsto para el 31 de diciembre de este año, hubiera sido inevitable de no encontrarse una alternativa al vertido de la basura. La perspectiva de los vecinos de Errenteria (donde gobierna el PSE) manifestándose por las calles de Donostia, como de hecho ocurrió, y el posible contagio al barrio de Alza, caladero de votos socialista, hizo que el alcalde plegara velas.
Elorza no sólo tenía que encontrar una solución, sino que además debía hallarla de inmediato. San Marcos se cierra en diciembre y hasta dentro de cuatro o cinco años la incineradora no estará en marcha. ¿Qué hacer hasta entonces con la basura de Donostialdea? La solución temporal pactada entre la Diputación y las Mancomunidades pasa por llevar los residuos a los vertederos del Goierri, Alto Urola y Urola Medio.
Los responsables de estas Mancomunidades aceptaron la propuesta, pero con una condición. Donostia debía aprobar una ubicación para la incineradora. Desdes estas entidades se señala que este requerimiento es lógico, ya que sus vertederos acortarán drásticamente su vida con la recepción de la basura de la capital, de ahí que exijan un horizonte cierto de solución al problema.