| ANGEL PADIERNA | PSIQUIATRA Es un camino largo pero tiene recuperación. Es la tesis del libro Surgiendo del remolino. La recuperación de un trastorno de la conducta alimentaria, escrito por el equipo de trastornos alimentarios del Hospital de Galdakao, que ayer se presentó en San Sebastián. Se incluyen historias de pacientes recuperadas después de cinco o seis años de enfermedad y testimonios de padres. Angel Padierna, psiquiatra, es uno de sus autores. «Es un mensaje de esperanza», dice.
- Mantiene usted que no se conocen todas las causas de la anorexia. ¿Hay algunas comunes en todos los casos?
- Hay una muy común, aunque no lo explica todo, y es la causa social y cultural. En nuestro medio la imagen es muy importante y la imagen corporal, con unas ciertas medidas y según ciertos estándares, está ahí y nos presiona.
- La presión social por la buena imagen, ¿nos influye a todos?
- Hay ciertas personas con problemas personales, inseguridades y miedos a ser rechazadas que pueden pensar que si cumplen esos requisitos la gente les va a aceptar más. En la anorexia hay causas culturales y causas psicológicas o personales.
- Dicen que de cada diez enfermos de anorexia, nueve son chicas y uno, chico.
- Ese dato suele aparecer. Pero según vemos los médicos en nuestras consultas, los chavales no representan el 1%, sino mucho menos. A nosotros por cada 20 o 30 chicas nos aparece un chico.
- ¿Por qué los trastornos de alimentación afectan especialmente a mujeres?
- Porque la presión social y de la imagen es más intensa sobre la mujer que sobre los chicos. La imagen ideal de los chicos no es de un ser escuálido. Los chavales saben que si dejan de comer se quedan sin músculos.
- ¿Parten las chicas de una mayor inseguridad personal?
- No creo que sean más inseguras. Pienso que el nivel de exigencia sobre las chicas sigue siendo mayor. La incorporación de la mujer al trabajo ha generado una responsabilidad más. La presión social, en cuanto a lo que se espera de ella, es mayor. Y está la cuestión de la precocidad. El desarrollo físico de la chica empieza antes. El chico empieza a desarrollarse con 13, 14 ó 15 años. La chica, con 11 ó 12.
- Y la edad en que empieza el desarrollo físico, afecta.
- Una de las diferencias entre el cuerpo de una chica y el de un chico es la grasa. La chica tiene que tener un 30% más de grasa para poder tener la regla. En poco tiempo la chica tiene que acumular mucha grasa. Se trata de hacer un montón de arcilla para luego poderlo moldear. Pero quiero tener un cuerpo perfecto. Y no me doy tiempo para que vaya cogiendo una forma.
- La sociedad tiraniza a las chicas a través de la imagen. No respeta los cambios físicos de la mujer...
- Yo creo que no se está educando en ello. Las chavalas no saben qué ocurre con su cuerpo. Acabo de ver a una chica de 14 años. Tuvo la regla hace año y medio. Y lleva seis meses haciendo una dieta restrictiva que le ha hecho bajar el peso mucho más de lo conveniente. Y yo no le hablé del peso. Le hablé de la altura.
- ¿De la altura?
- Desde que una chica tiene la regla hasta que deja de crecer pasan dos años aproximadamente. Esta chavala, en la medida en que ha dejado de comer, ha parado su crecimiento. El problema es que cuando los huesos se cierran ya no se crece.
- Detrás de la anorexia hay necesidad de control, dice usted.
- La gran mayoría de personas afectadas por anorexia presentan rasgos de carácter muy obsesivo. Son personas meticulosas que en un momento dado entienden que a través de la comida pueden dominar su imagen o demostrarse a sí mismas que pueden controlar. También logran tapar otras emociones.
- A las familias les recomienda buscar huecos para seguir actuando como padre o madre. La enfermedad, ¿domina la situación?
- Es imposible estar relajado, porque se trata de tu hija o tu hijo. Los padres tienen el fantasma de la anorexia como algo vinculado a la muerte. Y afortunadamente esto no es tan verdad. Hay que estar vigilantes. Pero hay que entender que estas personas antes de ir por ese camino se encontraban mal y muy perdidas.
- También anima a las familias a reirse. 'Un día no reído es un día perdido', les dice.
- Les pido que un día a la semana sea un día sin anorexia.