madrid 20/06/2006
Pronto se cumplirán nueve años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, joven concejal del PP de la localidad vizcaína de Ermua, a manos del comando Donosti de ETA, cuyos principales activistas y presuntos autores del crimen, Javier García Gaztelu, Txapote, e Irantzu Gallastegi, Amaia, son juzgados estos días en la Audiencia Nacional. El juicio coincide con las vísperas de un momento crucial del proceso iniciado con el alto el fuego de ETA y que tiene por objetivo la definitiva desaparición de la banda terrorista. Una dimensión esencial de ese proceso es la batalla entre el olvido y la memoria de los crímenes etarras. Los intérpretes habituales de la banda llevan tiempo tratando de imponer un discurso justificativo de su pasado en el que la violencia se banaliza y enmascara mediante eufemismos y las víctimas pasan a ser consideradas consecuencia inevitable de un supuesto «conflicto histórico» (...).