Los ciclistas aficionados implicados en el proceso sobre el tráfico de sustancias dopantes conocido como «pote belga», que se inició el lunes, admitieron en sus declaraciones al juez que instruye el caso, que después de iniciarse en el cóctel de sustancias prohibidas pasaban a un consumo compulsivo hasta terminar en una dependencia al producto. En el segundo día del proceso que se está llevando a cabo en Burdeos, en el que están implicadas 23 personas del mundo ciclista profesional y aficionado, los debates se centraron en las practicas dopantes de los ciclistas aficionados. Todos los interrogados contaron historias similares, desde la iniciación en el consumo de productos diversos hasta un uso compulsivo que degeneraba en una dependencia al producto.