Miércoles, 21 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
CONTRAPORTADA
Beckham 1; fertilidad 0
Nadie habría imaginado que el masculino absoluto 'Instinct', producto cosmético al que Beckham presta su imagen, dañara gravemente los testículos
Beckham 1; fertilidad 0
David Beckham, en la imagen promocional de su colonia.
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Golden Ball (pelotas de oro) apodo por el que muchos seguidores del deporte del balón conocen al megafutbolísta David Beckham, parece ahora menos apropiado que nunca. Entre partido y partido del Mundial el espacio informativo Rapport de la Televisión estatal sueca recogió una noticia que dejó helados a los fans del rubio delantero: «Un producto de perfumería promocionado por David Beckham puede dañar los testículos y la capacidad de tener hijos».

Inger Cederberg, investigadora de renombre y portavoz de la Inspección General de Productos Químicos de Suecia (Kemikalieinspektionen), anunció que este departamento, cuyo cometido es controlar la calidad de los artículos a la venta, a fín de preservar la salud de los ciudadanos, había descubierto en los análisis efectuados al desodorante ciertos ingredientes que, además de estar prohibidos en la Unión Europea, son «altamente perjudiciales»: «El desodorante Instinct contiene DEHP, substancia prohibida por su acción nociva. Si nos la encontráramos en un envase cualquiera debería llevar, por la ley, la calavera de veneno».

La investigadora advirtió, además, que el producto está compuesto por otros elementos «altamente peligrosos para la salud y el medio ambiente, que pueden perjudicar gravemente los testículos y la fertilidad del varón».

La escandalosa noticia, que ha hecho correr ríos de tinta en los medios de comunicación suecos, ha caído como una bomba. Pero como a río revuelto, ganancia de pescadores, algunos establecimientos, aprovechando la beckhammanía que hoy se vive, y lo oportuno del momento, están ofreciendo el desodorante del divo a precio «de Campeonato».

Sin embargo, un gran número de suecos, que siguen las modas y modos del inglés como si se tratara del flautista de Hammelin, alzan los ojos al cielo y se preguntan como es posible que su estrella favorita preste su nombre a semejante veneno, y se apresuran a devolver el potingue (tal y como recomendó la señora Cederberg) a la empresa Unicare, encargada de la venta y distribución de la serie Beckham.

Según parece, entre todos los artículos que pasaron por el ojo crítico y los análisis de los inspectores (incluídos los de otros famosos, como Jennifer López, Britney Spears o André Agassi), el Instinct de David Beckham, uno de esos lujos que pertenecen al terreno del capricho enfrascado en un tubo de elegante diseño, es el que peores consecuencias puede tener para la salud. «Cuando nos damos una ducha viríl y excitante con ese desodorante que contiene la substancia, DEHP, prohibida incluso en juguetes y demás artículos, exponemos nuestro organismo a un tóxico bien conocido en todo el mundo civilizado», señala Cederberg.



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