AZPEITIA. DV. Dos grupos de estudiantes de Vizcaya y Ciudad Real se llevaron ayer un buen susto mientras participaban en uno de los viajes del tren turístico del Urola, cuando la locomotora de vapor que tiraba del convoy chocó accidentalmente con uno de los vagones. Trece personas, entre ellas varios niños, resultaron contusionadas, si bien ninguna precisó de hospitalización.
El suceso tuvo lugar sobre las 12.30 horas, en la estación de Lasao, el punto en el que concluyen los trayectos de ida de las circulaciones de trenes de vapor que oferta entre Semana Santa y noviembre el Museo Vasco del Ferrocarril de Azpeitia. El choque se produjo durante la habitual maniobra en la que la locomotora es desenganchada de los vagones para, mediante un cambio de agujas, acceder a una vía auxiliar y colocarse al otro extremo del convoy y de esta manera iniciar el trayecto de vuelta a las instalaciones del museo.
Juanjo Olaizola, director del Museo Vasco del Ferrocarril, explicó que «ha habido un fallo en el cambio de agujas. La locomotora ha empezado a moverse, pero por los mismos raíles donde se encontraba el vagón, y se ha producido un topetazo», que el propio Olaizola calificaba como «un susto».
Tras el choque se vivieron «momentos de nervios», indicaba el director del museo azpeitiarra. «Los pasajeros se encontraban bien, aunque algunos han empezado a quejarse de algunas molestias pasados unos minutos y se les ha trasladado hasta el ambulatorio, pero por fortuna no ha habido que lamentar ningún herido», abundaba Olaizola.
Aunque al final no hubo que lamentar daños personales reseñables, el propio hecho de que los pasajeros permanecieran dentro de los vagones en el momento de la maniobra de la locomotora es de por sí una casualidad que acabó por aumentar la relevancia del suceso. Normalmente, los viajeros del tren de vapor del museo urolatarra suelen descender de los vagones una vez llegados a Lasao, para presenciar desde el andén la maniobra de la locomotora y aprovechar para hacer algunas fotografías. Sin embargo, la lluvia que caía hizo que los pasajeros prefirieran quedarse en sus asientos.
El vagón accidentado, que perteneció al antiguo Ferrocarril del Urola, sufrió la rotura de un tope y fue trasladado ayer por la tarde a las cocheras del museo, donde procederán a repararlo.
En el momento del suceso, el tren estaba ocupado por 103 personas, de las que 76 eran alumnos y profesores del Colegio Madres Irlandesas de Leioa y 27 miembros de la asociación Puertas Abiertas de Tomelloso (Ciudad Real).