BARCELONA. DV. Tras la aprobación del Estatut en referéndum el pasado domingo, la gran incógnita de la política catalana estriba en un anuncio, el que efectúe Pasqual Maragall en relación con su futuro como candidato a la reelección como presidente de la Generalitat. El PSOE y parte del PSC apuestan para que sea el ministro de Industria y primer secretario de los socialistas de Cataluña, José Montilla, el cabeza de cartel en los próximos comicios, aunque tampoco descartan un tándem de este último, apreciado por el aparato del partido, con el president de la Generalitat. Fuentes del PSC admiten que Maragall tiene la simpatía de una parte del electorado y de la militancia del partido, pero creen que su imagen también ha quedado desgastada en los últimos años y genera problemas en el PSOE.
Los socialistas presionan a Maragall para que despeje la incógnita antes de las vacaciones y sopesan que las elecciones pudieran tener lugar el 22 de octubre o el 19 de noviembre.
En cualquier caso, el día después del referéndum ha abierto la precampaña electoral. Las dos fuerzas políticas mayoritarias en Cataluña no han dejado pasar ni 24 horas desde el referéndum para pasar la página del Estatuto y dirigir la vista a las elecciones autonómicas de otoño. Tanto CiU como el PSC coincidieron en que la interinidad del Gobierno de la Generalitat no permite aplazar los comicios, pero difieren en las fechas. Los nacionalistas quieren que sean cuanto antes y apuntan a octubre.
La resaca del referéndum duró poco. Hubo más explicaciones sobre la elevada abstención, pero CiU y el PSC posaron la mirada en el próximo otoño. El líder nacionalista, Artur Mas, fue claro: «No hay motivo para alargar agónicamente esta situación precaria y en tránsito».
La ejecutiva de los socialistas catalanes abordó, con intervenciones incluidas de Maragall y Montilla, por primera vez el tema. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, anunció que la incógnita se despejará «pronto», en «los próximos días», si bien Montilla matizó que la decisión se tomará en «las próximas semanas», aunque la idea es, según el ministro, tener «las cosas listas antes de las vacaciones». El primer secretario de los socialistas catalanes rompió, además, con su proverbial discreción y admitió que «a cualquier dirigente político le haría ilusión ser presidente» de la Generalitat.
La barrera psicológica
Sin descartar que Maragall convoque las elecciones para el 22 de octubre, el PSC se muestra más partidario de hacerlas el 19 de noviembre. Sería, explicó Iceta, una fecha «entrañable y emblemática» porque casi coincidiría con el tercer aniversario de los comicios autonómicos del 16 de noviembre de 2003.
Entretanto, se sucedieron las explicaciones sobre la elevada abstención en el referéndum estatutario, si bien tanto CiU y PSC ven posible que se alcance o se bordee más la barrera psicológica del 50% de participación una vez que se recuenten este viernes los 32.000 votos enviados por correo.
Felipe González, por su parte, cree que el PSC debe analizar los resultados del referéndum con «sentido crítico» y «hacer una reflexión». El ex presidente del Gobierno -que asistió en el Monasterio de Yuste a la entrega del premio Carlos V- subrayó que la victoria del 'sí' fue «contundente», pero llamó la atención sobre el elevado porcentaje de abstención, superior al 50% del censo electoral. A su juicio, este dato sólo puede ser interpretado como un «castigo» a las formaciones políticas. «Y eso no se puede despachar banalmente».
En cualquier caso, González recordó que en Cataluña hay un porcentaje estructural de abstención y, por lo tanto, sólo habría que buscar la explicación a un 10 o 12% extraordinario. Pero admitió que la victoria del 'sí' es sobre todo achacable al electorado nacionalista y no tanto a la movilización del socialista.