Desde que la catedral de Santa María colgó el cartel de Abierto por obras más de 75.000 guipuzcoanos se han acercado hasta la capital alavesa para subir al estrecho pasillo situado en la parte alta del templo, conocido como triforio, y para observar las deformaciones de muros y pilares, acceder a través de una escalera de caracol al paso de ronda que recorre parte del perímetro de la catedral y que servía de puesto de vigilancia o para ascender al primer piso de la torre de 69 metros actualmente recubierta por una tela verde y desde donde se obtiene una singular visión del Casco Medieval de Vitoria. Las visitas que proceden de Gipuzkoa suponen el 15% del total, si bien, hay otro 10% de personas que viajan desde el extranjero para conocer la catedral vieja de Vitoria. «Los guipuzcoanos tienen a 100 kilómetros una experiencia singular que, tal y como indicó Ken Follet, no se puede ver en otro lugar del mundo y por la que mucha gente hace miles y miles de kilómetros», indicó el director gerente de la Fundación Catedral Santa María, Gonzalo Arroita que se mostró convencido de que un recorrido por la exposición que se instalará en el Palacio de Miramar «no puede sustituir a una de las visitas guiadas por el templo gótico en obras».