Lunes, 19 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ARTE
Las entrañas de la catedral de Vitoria
Una exposición en el Palacio Miramar dará a conocer en Donostia el proyecto integral de restauración del templo gótico del siglo XIII
Las entrañas de la catedral de Vitoria
Vidieras de la catedral de Santa María, la catedral vieja de Vitoria [TXABARRI]
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LAS FRASES
Consolidación de cimientos. La restauración aborda el refuerzo de lo pilares y la construcción de arcos para reforzar la cimentación y colocar la nueva estructura del suelo. Los pilares están ayudados mediante unas estructuras metálicas preventivas mientras se inyectan cales hidráulicas en los cimientos para su consolidación.

Nuevas excavaciones: Tras las excavaciones arqueológicas en el interior de templo, en la actualidad se han ampliado a la plaza de Santa María.

Restauración del pórtico: Tras el análisis del estado del pórtico y sus policromías, se acometen las labores para su restauración y conservación.

Plataforma en el crucero: A la plataforma instalada sobre la nave principal se une otra similar en el crucero para pemitir la excavacion arqueológica y consolidar la cimentación.

Cripta funeraria: Las excavaciones arqueológicas en el cruecero implican el traslado de los restos de los obispos enterrados en el presbiterio. Éstos serán depositado en un espacio que se habiitará en el cripta situada bajo la capilla del Cristo. Proyecto torre y pórtico: Un gran andamio permite la vista de una nueva zona exterior del edificio y ofrece un visión inédita de la ciudad.

Reservas: El teléfono para reservar hora para las visitas es el 945. 255.135. El horario es de 11.00-14.00 h. y de 17.00-20.00 h. El precio por persona y visita es de 3 euros. KEN FOLLET

Escritor

ROSA REGÁS

Escritora

JULIO LLAMAZARES

Escritor

JOSÉ SARAMAGO

Escritor

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VITORIA. DV.Arqueólogos, arquitectos, canteros, herreros y restauradores se dan cita cada día en la catedral de Santa María, ubicada en la colina del Casco Medieval de Vitoria, para paliar los males estructurales que afectan al templo gótico del siglo XIII y que en 1994 obligaron a cerrar sus puertas al público, ya que las grietas de sus muros y la inclinación de algunos de sus pilares alertaban sobre un posible riesgo de derrumbe.

Más de sesenta expertos repartidos en veinticinco equipos disciplinares fueron necesarios para obtener una 'radiografía' exacta en un documento pionero como es el Plan Director de Restauración 2000-2012, que recoge un completo diagnóstico, establece los medios para su recuperación y el coste de los mismos.

Los estudios radiológicos, las endoscopias y las excavaciones arqueológicas han ido dejando al descubierto restos de una iglesia prerrománica en la que se llevaron a cabo enterramientos, un proyecto de gran catedral que no llegó a terminarse, y que puede datarse entre los años 1181 y 1202, parte de una muralla que pudo tener un carácter militar, así como una necrópolis en el cerro fundacional de Vitoria en 1181.

Y es que la singularidad de este edifico no radica tanto en su belleza arquitectónica como en su evolución constructiva y en su relación con la historia de Vitoria, aspectos éstos que serán mostrados en la exposición que se inaugurará el 20 de junio en el Palacio Miramar de San Sebastián.

Fotografías, cuadros y una serie de montajes audiovisuales darán a conocer el plan integral de restauración que, desde hace seis años la Fundación Catedral Santa María acomete en el templo gótico y que en 2002 fue galardonado con el Premio Especial Europa Nostra.

Desde que la catedral de Santa María, también conocida como la catedral vieja de Vitoria, reabriera sus puertas al público en el año 2000, gracias al programa Abierto por obras, patrocinado por la Caja Vital, casi medio millón de personas han recorrido las distintas dependencias del monumento gótico. Desde entonces, los visitantes han podido ver las entrañas del templo y las múltiples curas a las que está siendo sometido el edifico, al tener la oportunidad de ver en directo los excavaciones arqueológicas efectuadas en el interior y la restauración del templo que comenzó por el refuerzo de los pilares y la construcción de arcos para reforzar la cimentación y que, en la actualidad, se centra en la restauración de la torre y del pórtico.

Un sistema de pasarelas peatonales permite contemplar el interior del edificio a 4 metros de altura y pasear entre las paredes abombadas y los pilares engarzados en estructuras metálicas, mientras que un espectacular andamio facilita que los visitantes puedan ver, a escasos metros, cómo se restauran las policromías del pórtico y les permite acceder a la torre hasta una altura de 16 metros.

«Las restauraciones de catedrales de Europa deberían seguir el ejemplo de la catedral de Santa María. En ningún lugar del mundo se puede ver algo así», elogió el escritor británico Ken Follet, autor de Los pilares de la Tierra, cuando en 2002 recorrió las distintas estancias de la catedral vitoriana que inspirará una nueva obra, con la que pretende dar continuidad a su novela más conocida.

Motor de atracción

Desde que en 1999 se constituyó la Fundación Catedral Santa María, integrada por la Diputación de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria y el Obispado, su objetivo no ha sido la mera restauración del edificio sino que ha impulsado un ambicioso proyecto integral con repercusión en los ámbitos educativo, histórico, social, cultural y turístico.

«El proyecto de restauración de la catedral de Santa María es uno de los principales referentes turísticos de Vitoria y el País Vasco. No en vano fue reconocido con el Premio Turístico Vasco 2000», señala el director gerente de la Fundación, Gonzalo Arroita que no tiene ninguna duda de que la restauración del templo gótico ha sido un «auténtico motor turístico y recurso económico».

Y es que un reciente estudio de impacto económico, llevado a cabo por la consultora K Consulting, pone de manifiesto que por cada euro invertido en la restauración integral del monumento se genera cuatro euros en el Producto Interior Bruto de Álava. «Las dos principales instituciones alavesas reciben más dinero del que aportan al proyecto ya que la restauración genera una actividad económica que, a su vez, proporciona ingresos vías tasas e impuestos ya sea IVA, Sociedades o IRPF», manifiesta Arroita, que considera que, el caso de la catedral gasteiztarra es un ejemplo claro de que cómo el mantenimiento del patrimonio cultural pueda pasar de ser un gasto a ser una inversión ya que «además de recuperar un patrimonio se obtiene rentabilidad».

La inversión inicial prevista en el plan director asciende a 45 millones de euros, a sufragar principalmente por las entidades fundadoras y con la ayuda del Ministerio de Cultura, el Gobierno Vasco y la Unión Europea.

Así, anualmente la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria aportan un millón de euros mientras que el Obispado otorga 180.000 euros. A esta cantidades hay que añadir los 300.000 euros de la Caja Vital, los 200.000 del Ejecutivo Vasco así como las ayudas del Fondos Feder europeos y la aportación económico del ministerio a determinados programas, en concreto, 500.000 euros para el proyecto de la torre y el pórtico y 700.000 para la recuperación de las policromías.

«El Gobierno Vasco ya mostró su deseo de apostar en mayor medida por este proyecto que yo creo que lo merece, por ser uno de los más rentables de la CAV», señaló el director gerente de la Fundación que también está pendiente de incrementar el número de patrocinadores privados.

Ebullición cultural

A lo largo de estos años, la fundación ha apostado no sólo por restaurar el templo sino también por recuperar la función que los templos catedralicios han tenido desde sus orígenes como espacios de cultura e investigación.

Así, han sido muchos los alumnos y universitarios que han visitado e incluso han realizado prácticas en un escenario real que ha permitido obtener datos históricos y un conocimiento exacto de los orígenes de Vitoria.

De hecho, a finales del mes de junio se expondrán una serie de maquetas construidas en el taller de la fundación que, tal y como indicó Arroita, «no son una recreación sino una reproducción científica en base a los datos obtenidos durante el proceso de restauración de cómo era Vitoria en los siglos IX, X, XI, XII y XII».

De forma paralela, la Fundación Catedral Santa María ha organizado congresos, seminarios, exposiciones, talleres, certámenes, conciertos y representaciones de teatro en las que han participado actores, escritores, músicos, políticos, arquitectos e intelectuales de reconocido prestigio que han conocido de primera mano las obras de restauración y que, según el director gerente de la fundación, «se han convertido en los mejores embajadores de la ciudad».

El novelista Ken Follet fue el primero en inaugurar en 2002 el ciclo Encuentros con la Catedral por el que han pasado escritores de la talla de Mario Vargas Llosa, Antonio Gala, Arturo Pérez Reverte, Paulo Coelho, Carmen Posadas, Zoé Valdés, José Saramago, Dominique Lapierre y Rosa Regás, entre otros muchos creadores literarios. No en vano para algunos de ellos, el monumento ha sido fuente de inspiración para sus novelas. Es el caso de El zahir, de Coelho; La sombra del templo, de Toti Martínez de Lezea; el artículo No me cogereis vivo, de Arturo Pérez Reverte; o de la futura obra de Julio Llamazares; o incluso de Ken Follet, que ya adelantó que incluiría una referencia sobre la catedral de Vitoria en la novela que pretende ser la continuación de Los pilares de la tierra. Precisamente, la fundación mantendrá una reunión con el autor británico el próximo mes de julio para ver en qué se concreta esta referencia.



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