El gran núcleo de población de osos pardos en España se encuentra en los montes de Asturias y en la cordillera cantábrica. El nacimiento de 30 oseznos esta primavera certificaría, según José Luis García Lorenzo, de la Fundación Oso Pardo, la tendencia creciente de estos asentamientos. En la actualidad se estima que hay entre 105 y 130 osos cantábricos divididos en dos núcleos aislados: de 25 a 30 ejemplares se reparten entre los montes de Palencia, la comarca leonesa de Riaño y Picos de Europa. Entre 80 y 100, «en mejor situación», viven en los montes del Alto Narcea y en la comarca del Sil. «A mediados de los 90, cuando apenas quedaban 80 ejemplares, la especie tocó suelo. Hoy podemos decir que la población cantábrica es viable», subraya García Lorenzo.
El éxito radicaría en haber logrado convencer a los vecinos de que la presencia del oso «es compatible» con las actividades humanas. «El oso es ya un recurso económico de primer orden. En Somiedo, por ejemplo, hay ahora 1.500 plazas hoteleras y el doble de cabezas de ganado que hace unos años. Es un lujo tener osos en nuestros montes», dice el naturalista. La vigilancia contra el furtivismo (uso de lazos contra zorros y de estricnina contra los lobos), la educación ambiental en las escuelas y entre los colectivos (cazadores) que «interfieren» con el oso y el pago de indemnizaciones (unos mil euros por oso y año) han conseguido la pacífica cohabitación entre osos y montañeses.