Mont-Saint-Michel volverá a estar completamente rodeado de agua, gracias a un proyecto para devolverle en seis años su original insularidad inaugurado ayer por el primer ministro francés, Dominique de Villepin. El plan tiene un coste estimado de 164 millones de euros. La isla estaba antiguamente a cuatro kilómetros de tierra firme, mientras que ahora sólo unas decenas de metros la separan de los sedimentos que el vecino río Couesnon ha ido arrastrando. La escasa fuerza de la corriente del Couesnon para recuperar los sedimentos, unida a la construcción de un dique en los años 60, propiciaron el fin de la insularidad de este sitio a caballo entre Normandía y Bretaña. Una presa hidráulica aportará agua al río cuando haya marea alta y actuará como si fuera una gigantesca cisterna cuando sea baja. EFE