Sábado, 17 de junio de 2006
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ARQUEOLOGÍA EXCAVACIONES EN ÁLAVA
Veleia replantea la historia del euskera
Euskaltzaindia avala la veracidad de las inscripciones Las leyendas adelantan entre 500 y 600 años las primeras referencias de la lengua vasca Los expertos confían en que los análisis precisen la fecha
Veleia replantea la historia del euskera
Uno de los arqueólogos del yacimiento de Iruña-Veleia clasifica restos de animales allí encontrados. [NURIA GONZÁLEZ]
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VITORIA. DV. La aparición de las primeras palabras comunes en euskera en el yacimiento alavés de Iruña-Veleia que, a falta de una mayor precisión, los expertos sitúan entre los siglos III y VI después de Cristo, obliga a revisar y replantear la historia del euskera. Y es que, hasta ahora, si bien se tenía conocimiento de nombres propios de dioses, datados en el siglo I y II, y siempre con texto en latín, eran las Glosas emilianenses, fechadas en el siglo X-XI, las que ostentaban el monopolio de la antigüedad al recoger la primera frase en euskera.

«Veleia está replanteando la historia del euskera. De hecho, a partir del 15 de septiembre, nuestros alumnos tendrán que empezar con los hallazgos de Iruña-Veleia ya que, si bien, seguiremos hablando de las lápidas de la época romana donde aparecen nombres propios, también tendremos que hablar ahora de las leyendas halladas en Veleia en las que aparecen palabras de uso común», señala el vicepresidente de Euskaltzaindia, Henrike Knörr que no duda en destacar la «extraordinaria importancia» del hallazgo.

Edan ian lo (beber, comer, dormir), zuri urdin gori (blanco, azul, rojo) o jaun (señor) son algunos de los vocablos escritos en mayúsculas -entonces no existían las minúsculas ni siquiera en latín- que pueden leerse en las piezas de cerámica y ladrillo encontradas en el yacimiento romano de Veleia. «Hasta el momento teníamos nombres propios recogidos por geógrafos de la antigüedad, pero no existía léxico de uso común», precisa Knörr, que insiste en ratificar la «veracidad» de las leyendas en euskera aparecidas en el antiguo poblado romano y que, en los próximo meses, deberán ser analizadas para conocer la fecha exacta.

500 o 600 años antes

Y es que, como indica el destacado miembro de Euskaltzaindia, si las distintas pruebas confirman la cronología de las inscripciones, «estaríamos adelantando en 500 o 600 años la primera aparición de palabras vascas».

El catedrático de Lingüística Indoeuropea de la UPV y experto en euskera antiguo, Joaquín Gorrotxategi, que junto a Knörr ha tenido la oportunidad de ver una selección de piezas, muestra su cautela a la hora de valorar los hallazgos y su repercusión en la historia del euskera, a la espera de los estudios y análisis de las distintas disciplinas arqueológicas, epigráficas y lingüísticas.

Para Gorrotxategi, si finalmente los testimonios proceden de los siglos IV, V o VI, «lo que habrán constatado las inscripciones de Iruña-Veleia es que en aquella época se hablaba vasco».

Aunque es consciente de que los hallazgos suscitarán numerosos debates científicos, el filólogo duda de que las palabras encontradas hasta ahora puede dar un giro a la historia del euskera. «Las palabras de uso común no nos dicen nada. Es como una contradicción, cuanto más claras son más fácil es la justificación de decir que se hablaba vasco, pero nos dan mucha menos información para cambiar lo que sabemos de la prehistoria de la lengua», señala Gorrotxategi.

Además de asombro, el experto en euskera antiguo manifestó también sorpresa ante la «inteligibilidad» de las palabras puesto que, como explicó, «esperaba que al ser euskera antiguo fuera más difícil, opaco, no tan inteligible ni tan claro», algo que, en su opinión, requerirá una investigación para aclarar una evolución tan escasa de la lengua.

No obstante, para el lingüista, la adscripción a uno u otro siglo de las leyendas no es baladí ya que existen teorías que indican que la lengua vasca llegó en la Edad Media procedente de Aquitania.

El uso de la 'z'

Una de las novedades que también precisará un análisis por parte de los filólogos es la aparición de la grafía 'z' en palabras como zutan o zuri ya que hasta ahora en las lápidas se utilizada siempre la 's'. «Quizás es que existía una norma escrita, algo diferente a lo que esperábamos», indicó Knörr que apuntó la posibilidad de que la lengua vasca se adaptara al latín.

Los últimos hallazgos en el antiguo poblado romano de Veleia y el hecho de que aún falte por excavar el 90% del yacimiento sugiere que todavía se descubran nuevas inscripciones en otras lenguas. De hecho, al miembro de Euskal- tzaindia no le extrañaría nada que en ese contexto apareciesen palabras o una lápida en celtibérico, una lengua prima del latín. «No sería sorprendente que en una ciudad tan importante como era Iruña-Veleia, con unos 10.000 o 20.000 habitantes y un centro de comercio, se diera el bilingüismo y el trilingüismo», asegura Henrike Knörr.

De la misma opinión es Gorro-txategi que, al igual que el vicepresidente de Euskaltzaindia, insiste en acallar los rumores sobre la falsedad de las inscripciones y recalca su fiabilidad avalada, sobre todo, por haber sido halladas en una excavación en curso. «Han aparecido en un yacimiento, dentro de una campaña arqueológica programada y no proceden de un rastro o de una excavación ilegal», resalta el lingüista que muestra su plena confianza en el trabajo de los arqueólogos que ahora deben analizar y datar las inscripciones y los soportes de este segundo conjunto epigráfico aparecido en Veleia.

Para Gorrotxategi, tan importante es este segundo conjunto como la primera selección de inscripciones halladas en otra vivienda y que ya ha sido convenientemente fechado en el siglo III y, al que pertenece el Calvario más antiguo del mundo. «Todos los datos cronológicos, de historia de la religión o de cualquier otro tipo servirán para explicar el segundo conjunto», manifiesta Gorrotxategi.

Por el momento, sólo cabe esperar a que a finales de octubre o noviembre los expertos hayan concluido las pertinente pruebas y comprobaciones que permitan dar datos concretos y objetivos para que la comunidad científica puedan, a su vez, extraer sus propias conclusiones.



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