LOS ÁNGELES. DV. Después de 12 horas en el quirófano, las gemelas de origen mexicano Regina y Renata, de 10 meses, fueron separadas cerca de la medianoche por un equipo de 80 médicos que continuó la intervención en Los Ángeles en diferentes habitaciones.
«Las niñas han estado excepcionalmente bien, han tolerado la operación sin ningún problema», indicó a la prensa local el doctor Henry Ford, vicepresidente y jefe de cirugía del Hospital de Niños de Los Ángeles la noche del miércoles, cuando se cumplía la mitad de la operación quirúrgica. Estaba previsto que el trabajo de los cirujanos durase un mínimo de 24 horas.
«Estamos muy complacidos con los progresos que se han hecho con las gemelas», agregó el médico que horas antes había calificado de «impecable» el desarrollo de la delicada operación.
Las hermanas Salinas nacieron el 2 de agosto de 2005 en Los Ángeles (California), son siamesas de tipo Ischiopagus tetrapus, uno de los casos más raros y difíciles de tratar de esta condición porque son varios los órganos unidos a lo largo del tronco, explicó James Stein, cirujano del centro sanitario.
Las siamesas nacieron unidas de frente con respectivas cabezas, cuellos, hombros, brazos, corazones, pulmones y piernas, aunque comparten una parte del intestino delgado y todo el intestino grueso, precisó Stein, quien supervisa al equipo de médicos.
Regina y Renata nacieron en Los Ángeles, cuando sus padres mexicanos, Federico, de 36 años, y Sonia, de 23, se encontraban en Estados Unidos con visado de turismo, y tienen dos hermanos mayores, un niño de cinco y una hermana de dos años.
«Les di un informe de la operación a los padres por la tarde y ellos están de muy buen humor, muy relajados, esperando», indicó Ford.
«Los tejidos y los huesos a esta edad tienden a ser sólidos y suficientemente flexibles a la vez, además de un tamaño razonable, por lo tanto podemos manipularlos fácilmente», resaltó el doctor Stein. «Si la operación no se hubiese producido, la anatomía de las gemelas hubiera empezado a limitar su calidad de vida, quitándoles su individualidad, capacidad de caminar y crecer normalmente. Hay cuestionamientos psicosociales de separación e identidad que se presentan cuando se separan a siameses de más de un año de edad», explicó el médico. El objetivo es «crear dos niñas en buen estado de salud y esperamos que todo salga bien», dijo.