Un lector, que ya había mostrado su pinión sobre los pasos elevados, quiere realizar unas aclaraciones. «Parece ser que mi artículo sobre los pasos elevados no ha sido entendido o no me he explicado bien. Yo como conductor y peatón, intento también respetar las normas de circulación. Paro en los pasos de cebra, intento circular a una velocidad adecuada a la vía, etc. Estoy de acuerdo con el lector en que los pasos elevados son un castigo para los vehículos e incluso diría que también para los conductores que realizan el mismo recorrido muchas veces al día (camioneros, chóferes de autobús, etc.). ¿Ojalá no hubiera que ponerlos! Pero repito que si ésa es la solución para que tengamos que sufrirlos por unos cuantos que se creen pilotos de carreras, pues bienvenidos sean siempre y cuando estén adecuados a las normativas. De todas maneras, mi artículo iba referido a los otros pasos de cebra, más que nada por sus distintas ubicaciones. En el párrafo referente a las rotondas, yo no me he quejado en ningún momento de ellas; es más, dije que eran una muy buena solución. Me refería a que los pasos de cebra están demasiado cerca de dichas rotondas y cuando alguien hace uso de ellos hay muchas veces que con 3 vehículos es más que suficiente para quedarse uno dentro de ellas parado. Como se ve, muchas veces, el resultado es distinto porque la finalidad de las rotondas es la de regular el tráfico de la mejor manera posible. Por cierto, que no creo que estén para tirar de freno de mano, como ocurre muchísimas veces entre la del polideportivo y la de Eroski. Para terminar, por supuesto que yo también las prefiero adornadas y también me alegran la vista cuando salgo de la autopista después de una jornada de trabajo fuera de mi pueblo. También yo felicito en ésto a quien corresponda».