SAN SEBASTIÁN. DV. La Mancomunidad de Txingudi, formada por las localidades de Irún y Hondarribia, estudiará la paralización de su proyecto de construcción de una incineradora en Gaintxurizketa y el traslado de sus residuos a la planta que se construya en San Sebastián.
Los alcaldes de Irún y Hondarribia manifestaron ayer que si se confirma la hipótesis de la construcción de una incineradora en Igon-Azpi (San Sebastián), «plantearemos una reflexión a la Mancomunidad de Txingudi sobre la conveniencia de construir nuestra propia planta».
José Antonio Santano y Borja Jáuregi añadieron que esta decisión se tomará «pensando siempre en la mejor solución para los problemas de los ciudadanos y contando con Hendaya», puesto que esta localidad tenía previsto llevar sus residuos a la incineradora de Txingudi.
La decisión sobre la construcción de la planta de Donostia se tomará en un pleno extraordinario que tendrá lugar el jueves de la próxima semana. El alcalde de San Sebastián presentó ayer en la Junta de Portavoces una declaración institucional en la que insta a la Corporación a votar a favor del emplazamiento de Igoin-Azpi.
La propuesta de Elorza saldrá adelante casi con seguridad, ya que todos los grupos políticos, excepto EB, han señalado que darán su apoyo si el emplazamiento cumple con los requisitos exigidos.
Por tanto, tras el Pleno del jueves, la hipótesis más probable es que los alcaldes de Irún y Hondarribia planteen a su Mancomunidad la paralización del proyecto de construcción de la incineradora que se preveía ubicar en Gaintxurizketa. Este proyecto se encuentra muy avanzado en sus trámites administrativos, aunque no se han iniciado las obras.
La propuesta de los dos alcaldes sería aprobada por la Mancomunidad de Txingudi, donde ambos partidos suman mayoría. Además, contarían con el respaldo del PP. Borja Sémper, concejal de este partido en Irún, donde gobierna coaligado con el PSE, señaló ayer que también tenía previsto presentar en la Mancomunidad una propuesta para que se replantease el proyecto.
Apoyo del PP
En opinión de Sémper, «se ha creado una nueva situación. Si va a haber una nueva incineradora en Igoin-Azpi, que distará en línea recta de la prevista en Gaintxurizketa muy pocos kilómetros, no parece razonable que haya dos tan cerca. Por lo tanto, como mínimo nos parece que se debe valorar en profundidad que Gipuzkoa cuente con una sola incineradora».
El concejal del PP indicó que formalizará este cuestionamiento ante el Ayuntamiento de Irún, «donde gobernamos con el PSE, y también en la Mancomunidad de Txingudi. No cuestionamos el modelo, es decir, seguimos pensando que la incineración de una parte de los residuos es necesaria, pero también creemos que la existencia de dos plantas tan cercanas no es lógica. Creemos que la Mancomunidad de Txingudi debe replantearse el modelo. Si el Ayuntamiento de San Sebastián aprueba la ubicación de Igoin-Azpi, el PP de Irún defendería que pudiéramos ir allí conjuntamente».
En el caso de que Txingudi decidiera paralizar su proyecto y llevar sus residuos a la incineradora de Donostia, esta propuesta tendría que ser analizada por la Mancomunidad de San Marcos y por la Diputación.
El Plan de Residuos aprobado en 2002 por la institución foral establecía tres modalidades de tratamiento, en función de que se construyeran una, dos o tres incineradoras en Gipuzkoa. La primera modalidad incluye la instalación de una planta de compostaje para toda Gipuzkoa y una incineradora que se implantaría en el corredor Donostialdea-Tolosaldea, mientras que la segunda opción proponía dos plantas de incineración, en este mismo emplazamiento y en el entorno del Txingudi.
Por último, se preveía la implantación, además de una planta de compostaje, de tres incineradoras, en el corredor Donostialdea-Tolosaldea, en Txingudi y en el eje formado por los actuales vertederos de Urteta, Lapatx y Sasieta.
Una sola planta
La Diputación defendió hace tres años, al poco tiempo de ser nombrado Gonzalez de Txabarri diputado general, la construcción de una sola incineradora para Gipuzkoa. Sin embargo, la institución foral tuvo que asumir que Txingudi apostara por construir su propia planta, ya que las competencias en esta materia recaen en las mancomunidades.
Finalmente, el esquema mantenido hasta hoy se ha basado en la construcción de dos incineradoras. La proyectada en Txingudi, que daría servicio a Irún, Hondarribia y Hendaya, y la de San Sebastián, a la que se llevarían los residuos del resto de Gipuzkoa.
Este esquema podría variar, dadas las declaraciones de los alcaldes de Txingudi y la preferencia foral por la existencia de una sola planta en Gipuzkoa.
Este planteamiento coincidiría también con las recomendaciones efectuadas a las autoridades forales por Giusseppe Natta, uno de los máximos expertos europeos en tratamiento de residuos, durante el viaje realizado por aquellos a Italia recientemente. Natta no cuestionó la incineración, pero consideró un despilfarro que en un territorio pequeño como Gipuzkoa haya dos plantas.