Miércoles, 14 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Boletines     Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

EDICIÓN IMPRESA
Cartas
El día soñado de la paz
En agosto de este año se cumplirán 38 años desde que ETA asesinó al comisario Manzanos, conocido por sus actuaciones en los interrogatorios. Anteriormente hubo un altercado con una víctima por ambas partes, siendo el comienzo de la lucha armada. Al caer la dictadura, ETA siguió ciega en su revolución socialista y marxista, sin tener en cuenta los cambios en la propia sociedad vasca, ni se dio por enterada en la caída del muro de Berlín, con todo su significado.

También las fuerzas del Estado cometieron varias atrocidades, ampliando las víctimas a ambas partes.

El idealismo abandonado por la razón produce monstruos, pero unido a ella, es la madre de la vida y esta es la triste realidad. En una democracia liberal no se puede imponer un nacionalismo vasco, ni tampoco español; tendrán que convivir ambas, teniendo en cuenta que todas las opciones políticas son parciales, incompletas y mejorables.

Como bien dice nuestro obispo Uriarte, «la paz debe de estar por encima de los intereses de los partidos políticos». Nada fácil en estos momentos, pues es necesario partir de una autocrítica, y reconocer los propios errores, para amansar nuestra propia soberbia y llegar a buen puerto.

Partiendo de que los gobernantes no son propietarios de nuestra sociedad, sino sus gestores y justificados en la misma medida en que buscan de verdad el bien común, lógicamente deben involucrarse más estamentos sociales en el diálogo para la paz, para cuando lleguen momentos difíciles, con gran talante moderador, sepan reconducir para el gran día soñado de la firma de la paz.



Vocento
Agencia Guipuzcoana de Infraestructuras Servicio de meteorología Monitor de tráfico