Miércoles, 14 de junio de 2006
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Orgullo alemán, por encima de todo
El Mundial ha encendido el sentimiento patriótico de los germanos, poco dados a exteriorizar el amor a sus colores
Orgullo alemán, por encima de todo
PASIÓN. Los alemanes se sienten identificados plenamente con su país y exhiben su bandera [REUTERS]
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Las banderas están en todas partes y nadie tiene vergüenza de lucirlas. Están en los coches, en los balcones, en las tiendas, en los restaurantes y en los bares. Alemania se ha teñido de negro, rojo y amarillo, los colores de la enseña del país, con un entusiasmo inédito. Todos los sectores sociales se han contagiado de un nuevo sentimiento de orgullo nacional que durante décadas fue aplastado voluntariamente a causa de la pesada carga histórica de un imperio que debía durar mil años y que sucumbió ante los aliados.

Sin vergüenza

Más de 60 años después de la Segunda Guerra Mundial y casi 16 de la histórica unificación del país, los alemanes han perdido la vergüenza de lucir en público sus símbolos nacionales. El nuevo fenómeno nació el pasado viernes en Múnich, cuando sus calles se convirtieron en un claro escenario de patriotismo. Gritos constantes de «Alemania, Alemania» retumbaron en la ciudad con una potencia que asombró a los visitantes.

«Es imposible imaginar una mejor ocasión que un Mundial para mostrar nuestra bandera», dijo Klaus Wowereit, el popular jefe del Gobierno de Berlín, que también luce una pequeña enseña. «Encuentro fantástico cómo los aficionados muestran sus simpatías por el equipo. Por eso yo también hago lo mismo».

Y sin prejuicios

¿«De dónde viene nuestro nuevo y hermoso sentimiento nacional?, se interrogó el periódico 'Bild', el más leído del país. La respuesta la dio Matthias Matussek, un famoso periodista y escritor: «La gente ha reconocido que la Copa del Mundo les ofrece una primera y gran oportunidad en sus vidas para rechazar todos los prejuicios que existen contra nosotros y mostrar que el orgullo nacional no es algo oscuro y diabólico, sino algo natural, liviano y que se puede celebrar».

Los propios jugadores subrayan que una dosis saludable de orgullo nacional es esencial para que la selección tenga opciones en el torneo. «Necesitamos una gran dosis de patriotismo para tener éxito», dijo el defensa Christoph Metzelder. También los policías de Berlín se han contagiado. Tras la victoria ante Costa Rica en el partido que sirvió para estrenar este Mundial, adornaron sus vehículos con banderas, una iniciativa criticada por sus superiores. «Incluso durante el Mundial los agentes tienen el deber de no mostrarse como aficionados».

Hoy, con motivo del segundo partido que Alemania juega contra Polonia volverá a surgir el orgullo nacional, por encima de todo.



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