Martes, 13 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
SAN SEBASTIAN
Escalones a ninguna parte
La falta de arena ha convertido el Pico del Loro en un paso problemático. Los bañistas exigieron ayer al concejal una plataforma de cemento, pero la decisión adoptada será colocar piedras pulidas
Escalones a ninguna parte
Una mujer, a punto de caerse al agua en el acceso a la escalera del Pico del Loro desde la playa de Ondarreta. [LUIS MICHELENA]
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SAN SEBASTIÁN. DV. El Pico del Loro era ayer un clamor de personas pidiendo soluciones ante la odisea en la que se ha convertido el paso con marea baja entre las playas de Ondarreta y La Concha por falta de arena. Las colas que se formaron el domingo en este paraje, por la peligrosidad que encierra andar descalzo en un tramo de salientes de roca, dieron paso ayer a una discusión de los bañistas con el concejal de Playas, quien visitó el lugar y tuvo que escuchar de todo. El Ayuntamiento ha intentado varias soluciones, desde echar arena, hasta tallar escalones en la piedra, pero se resiste a realizar lo que la mayoría de la gente que pasa por este punto le pide que es crear una plataforma de cemento que resuelva el acceso hasta la arena. Hoy se va a llevar a cabo el enésimo intento por resolver el problema: colocar en la zona unas grandes piedras con superficie pulida para permitir un paso más cómodo.

Los bañistas recordaban ayer con nostalgia épocas pasadas en las que la arena lo invadía todo en el Pico del Loro, un lugar que debería denominarse Loretopea o Loretopeko -según ha propuesto el PNV- ya que el topónimo deriva de una errónea traducción al castellano que hace referencia a la ermita de Nuestra Señora de Loreto que se levantó durante siglos en lo que hoy conocemos como jardines del Palacio de Miramar. Ante la falta de arena, el Ayuntamiento decidió al año pasado tallar tres escalones para prolongar la escalera existente en el lado de la playa de Ondarreta, una solución que ante el nivel de arena que había el verano pasado parecía satisfactoria.

Este año, durante los trabajos que se realizaron en el paseo y la playa de Ondarreta se comprobó que el problema de la falta de arena en el Pico del Loro se había agravado, con lo que se trasladó al lugar 1.000 m3 -50 camiones- de material recién cribado por el Departamento de Costas. En seis horas, con el cambio de marea, el lugar quedó como antes de los trabajos. El resultado es que, después del último escalón, el bañista se encuentra con cuatro o cinco metros de andadura sobre salientes de roca, una situación que se presenta complicada incluso para los jóvenes. «No te digo ya gente como nosotros», señalaba ayer una mujer mayor.

Se descarta el hormigón

Un informe técnico del Departamento de Playas descarta una solución que conlleve el hormigonado. Por un lado, porque «cualquier actuación en esas rocas sería problemática, ya que la disposición en diente de sierra es la que luego permite la retención de la arena». En segundo lugar, porque echar cemento o colocar un estructura sobre la piedra «provocaría un fuerte impacto», resolvería sólo «parcialmente» el asunto y exigiría «un proyecto en condiciones que fuera previamente aprobado por la corporación, dadas las posibles reacciones contrarias que pudieran surgir». O sea, lo que propone es paciencia y resignación hasta que el mar devuelva la arena que se ha llevado.

Pero los cientos de bañistas -miles los fines de semana- que cada día se recorren la orilla de Ondarreta y La Concha no parecen estar por la labor. «¿Tan complicado es prolongar este paso 5 ó 10 metros?», se preguntaban ayer la mayoría de ellos. «Yo echaría cemento rápido aquí y solucionado», sentenciaba otro. «En Torrevieja lo han resuelto colocando maderas», apuntaba una mujer.

El goteo incesante de comentarios se tornó en auténtico debate cuando se acercó al lugar el concejal de Mantenimiento Urbano y Playas, Alberto Rodríguez, quien rechazaba la introducción de cemento y argumentaba que lo que se proponía era trasladar el problema unos metros más allá. «Si alargamos el muro, además de destrozar estas rocas, provocamos que el mar actúe llevándose la arena que hay más atrás», sostenía.

El cruce de opiniones desembocó en situaciones un tanto tensas con el responsable municipal, quien llegó a preguntar a los bañistas si entendían de lo que hablaban porque sus explicaciones estaban, al menos, avaladas por lo que dicen los ingenieros municipales. «A mí que no me digan que esto es un paraje natural que no se puede tocar -respondía un bañista de mediana edad- porque también lo eran el Peine del Viento o el espigón del Kursaal. Se han gastado miles de euros en quitar la cimentación de la antigua cárcel de Ondarreta que no molestaba a nadie ¿y aquí no pueden hacer un paso en condiciones?», se preguntaba a continuación. «Lo que está claro es que las cosas son para que las disfruten los ciudadanos, que no nos vengan ahora con que habrá que esperar a que la arena caiga del cielo para poder pasar por el Pico del Loro».

La opción de cerrar

Hubo quienes no querían ni hablar de cerrar este paso y quienes apuntaban que si no se podían mejorar las condiciones es preferible clausurar el lugar porque el riesgo de accidente es muy elevado. «El domingo estuvieron dos personas de la Cruz Roja observando sin hacer nada. ¿Hombre, quizás no sea su tarea ayudar a la gente a pasar, pero si están viendo que hay peligro lo que no es comprensible es que nadie haga nada», comentaba un vecino del Antiguo. El concejal llamó por teléfono a dos ingenieros que analizaron el lugar junto a él para apuntar soluciones. Finalmente acordaron que hoy mismo se aportarán a la zona piedras de unos 150-200 kilos de peso con la superficie pulida para permitir un paso sin problemas y evitar que el mar se las lleve. ¿Será la solución definitiva?.



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