Martes, 13 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ÁNGEL GARCÍA RONDA ESCRITOR
«Sólo las generaciones próximas entenderán lo ocurrido aquí»
Las heridas del País Vasco, y la pasión por la música y la literatura, son los pilares de la nueva y amplia novela de García Ronda, 'La respuesta'
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LA NOVELA
Título: La respuesta.

Autor: Ángel García Ronda.

Editorial: Taller de Mario Muchnik.

Páginas: 612.

Precio: 25.00 euros.

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En forma de epístola torrencial, La respuesta, es la narración de un abuela a su nieta, desde el futuro, de una vida marcada por un atentado, y contrarrestada por la música y la literatura. Ángel García Ronda dará a conocer su novela La respuesta mañana en la librería Lagun a las 19.30 horas, en un acto que contará con la intervención del también escritor Raúl Guerra Garrido.



- El País Vasco y sus conflictos, y la música y sus placeres, son los dos ejes principales de 'La respuesta'. ¿Cuál apareció primero y cómo llegaron a unirse?

- La incitación temática es el propio País Vasco, porque es inevitable, pero tenía que buscar una vía para expresarlo de una manera más individual, porque al final todo problema colectivo lo es por la suma de los individuos a los que afecta. Y la música me ofrecía varias posibilidades, para que todo se pusiese en marcha. La música tenía la ventaja de que me gusta mucho y he pensado mucho en ella, y la conozco en varios aspectos porque mi propia hija es pianista, como la narradora y protagonista de mi novela, aunque no compositora. He conocido la evolución musical de una persona y también la vida de otros músicos. Y por último, la música funcionaba como contrapunto a la parte más indeseable de la novela, la que da lugar a una infelicidad continua, porque es el arte más puro y más limpio, un lugar para oxigenarse, donde uno quiere compensar la «suciedad de la historia», como dice la protagonista, lo que te puede aplastar. En La respuesta trato de ver cómo la Historia que le toca a cada cual afecta a lo puramente privado, y cómo cada individuo puede salir de ello.

- ¿Por qué eligió a una mujer como narradora, que además ya es abuela?

- Una persona mayor te da una perspectiva y una posibilidad de comprender más cosas. Yo me voy dando cuenta de que, aparte de alguna mala pasada de la memoria, la comprensión de los porqués es mayor para la gente de una cierta edad. No sé decir por qué es una mujer. Cuando empecé a escribir la novela hace unos años, era una mujer la que estaba ahí, dispuesta a narrar. Eso permite también un contrapunto de sensibilidades con su padre, que es la víctima del atentado, y una dialéctica entre hombre y mujer. Y a medida que iba escribiendo la novela, esta mujer se me impuso. Desde entonces me acompaña, charlo todos los días con ella. Es como si me hubiera aparecido este personaje diciendo: «Ya lo cuento yo».

- Otro aspecto interesante es que la historia está contada desde el futuro, el año 2040 o así, para hablar de nuestro tiempo.

- Sí, habla de un pasado reciente, del presente de hoy y de un futuro del que no hay detalles en el sentido de una ficción futurista. Pero el conocimiento del hoy sólo puede darse desde una perspectiva de futuro, sólo las generaciones posteriores serán capaces de entender, en lo que se pueda entender, esta época del País Vasco, de lo que ha pasado y de cómo ha resonado eso en el alma de cada persona. Nosotros sólo estamos capacitados en parte para comprender, no para sentir, que eso es inmediato. Pero para entender, hay que esperar al futuro.

- Esa mujer parece dar respuesta a una pregunta que suele surgir mucho últimamente, cómo explicar los conflictos del País Vasco a las siguientes generaciones.

- En esa larga carta, explica a su nieta que ella no es exactamente como le quieren ver otros, y por qué ha actuado desde su posible dignidad. «Soy irreductible a determinadas cosas», dice en algún momento. Ella cuenta el porqué de su actuación en determinadas situaciones, y cómo ha intentado que su vida fuera pura. Pero sin olvidar, porque lo lleva dentro de sí, pero quiere crear, porque ha vivido la destrucción.

- La novela parece ahora muy pertinente, pero se inició hace años, cuando las cosas eran distintas.

- Empecé a redactarla hace unos seis años, la terminé hace dos años y medio, y luego vino el trabajo de repaso y corrección. Pero los primeros apuntes son de comienzos de los años 90. Se la entregué directamente a Mario Muchnik, y le gustó muchísimo y decidió editarla. Es un editor tranquilo, que prefiere publicar bien unos pocos libros, y yo prefería esperar y que se editara en un sello de prestigio como este. Así que no se ha buscado conexión ninguna con un momento oportuno, porque podía haber salido hace seis meses o un año.

- Hay dureza y rabia en algunas frases, por ejemplo: «Qué asco que el decir 'somos nosotros' terminase en los asesinatos continuados y en la presión para tapar la boca a todo el que no dijese que la mierda era digerible»...

- Sí, porque esa mujer tiene la pasión del afectado por el atentado a su padre. Se suele decir que al afectado la pasión le impide ver las cosas objetivamente, pero entonces no podríamos dejar que los judíos digan nada de los nazis. La pasión no tiene por qué ser ofuscadora, a veces es precisamente iluminadora. Es la reacción de una persona que ha sido afectada por esa circunstancia y además ve con cierta lucidez. Su mirada no es la de todos, por supuesto, pero esa mirada existe. Esta novela no es un sermón 'buenista', eso se lo dejo a Paulo Coelho. Los personajes responden a lo que tenemos alrededor y hay de todo. El contrapunto a esta mujer es un señor inamovible que se considera parte de la heroicidad del tinglado. Tienen que convivir en lo que se convierte en un choque continuo que reaviva los recuerdos. En la novela hay expresiones duras sin concesiones, pero es que la propia realidad es así de dura, no hay más que echar mano a las hemerotecas. Pero esta historia no es sólo sobre el terrorismo material, sino sobre todo aquello que está en la cabeza de cada uno, y que a la protagonista de la novela le hace salir y vivir en otros lugares. En ese sentido es una novela de sentimiento europeo, la música ejerce de conexión con Europa, es lo que le permite a ella llevar a cabo la parte deseable de su vida que compensa la anterior.

Visión europea de la cultura

- Se habla en la novela de una cierta 'mitificación forzada' del País Vasco.

- Sí, es que uno ya vivió los días de la Formación del Espíritu Nacional. Eso afortunadamente siempre fracasa, lo malo es que fastidia a un par de generaciones. Pretender decretar cómo la colectividad tiene que pensar y hacia donde debe ir es una pretensión casi divina. Y absurda. No se puede crear toda una cultura vasca a partir del idioma y el folclore. Nosotros formamos parte, igual que la francesa o la española, de una cultura occidental europea. Ni tan siquiera se puede considerar a partir de cierto momento una genuina cultura española. Esos espíritus decretados no pueden perdurar.

- Esa cultura europea está representada en la novela a través de numerosas obras musicales y literarias. ¿Ha aprovechado para hablar de sus obras favoritas?

- La protagonista compone óperas basadas en obras literarias. Son obras que a mí me gustan, y me resulta más fácil, entre ellas Los papeles de Aspern, de Henry James y La visita de la vieja dama, de Dürrenmatt. Pero también tiene su lógica, porque es una novela sobre gente que está relacionada con la cultura, su mundo es ese.



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