LASARTE-ORIA. DV. El Dantzari Txiki Eguna cumplió su mayoría de edad, con su XVIII edición, cosechando un gran éxito entre el público asistente. Durante todo el día, los dantzaris más jóvenes llenaron de colorido, dantzas y alegres sones todos los rincones del municipio. Bajo un sol de justicia, interpretaron las dantzas más arraigadas en el folklore euskaldun. Un año más, estuvo organizado por Erketz Euskal Dantzari Taldea, cuyos componentes hicieron de anfitriones guiando y acompañando en todo momento a los grupos participantes. En la organización de este evento, han recibido la ayuda del Ayuntamiento de la localidad.
Tanto por la mañana como por la tarde, el buen ambiente y el sonido de las trikitixas fueron las notas predominantes, en un día inolvidable para estos prometedores dantzaris.
La recepción
Para empezar, la plaza Isla de Zumaburu fue el escenario elegido para llevar a cabo la recepción de los grupos invitados. Allí se dieron cita los ocho grupos participantes y los organizadores que repartieron un delicioso hamaiketako para hacer frente al calor, que empezaba a hacer acto de presencia.
En esta ocasión, los taldes participantes han sido Landaberri Dantza Taldea y Erketz E.D.T. (Lasarte-Oria); Ereintza (Orereta); Gure Ametsa (Urnieta); Oinkari (Billabona); Makaia (Faltzes); Lurra (Urretxu) y Tantirumairu (Lesaka). Todos ellos se esmeraron desde primera hora y mostraron un amplio programa de dantzas largamente ensayadas. Tras recibir a los grupos de niños y jóvenes, los invitados se separaron y cada grupo, acompañado por una pareja de trikitilaris, recorrió diversas calles, plazas y avenidas del municipio. En este punto , cabe destacar la gran labor llevada a cabo por la Escuela de Pandero y Trikitixa Amalur, dirigida magistralmente por Ion Lasa. Los componentes de esta escuela están presentes en las principales citas culturales de la agenda lasarte -oria- tarra.
Después de desfilar por las principales zonas de la localidad se reunieron en torno a una comida en Isla plaza. Nada mejor para reponer fuerzas que un almuerzo en el que las risas estuvieron presentes.
Tras un pequeño descanso, los grupos volvieron a inundar las calles con su colorido y bonitos bailes. A las cinco, pusieron el broche de oro en Okendo plaza en una preciosa actuación de más de una hora de duración en la que recibieron los aplausos del público.