Domingo, 11 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Boletines     Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

EDICIÓN IMPRESA
CRÍTICA DE TV
Prosodia
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Siempre que en la tele aparecen acontecimientos internacionales, generalmente de tipo deportivo, el espectador se encuentra con la estimulante brega de los locutores para pronunciar de modo inteligible los nombres de personas y ciudades. El hecho de estar hablando para la audiencia hace que los periodistas intenten expresarse de la manera más clara posible, gesto que hay que agradecer. Pero, por otro lado, parece inevitable que cada cual haga sus pinitos en la prosodia extranjera, a veces con resultados consternantes, y no por impericia, que suele ser disculpable, sino por cursilería, y aquí siempre hay culpa.

Cuando el escenario es alemán, las dificultades se intensifican. Pero incluso en este caso debería ser posible hacer las cosas de manera sensata. No tiene sentido que, con lo europeos que somos, pronunciemos los nombres alemanes como ingleses, y los nombres españoles de Alemania como nombres alemanes con indefinida pronunciación guiri. Por ejemplo, Friedrich, o se pronuncia a la alemana, aproximadamente fridrij, o se pronuncia a la española, o sea como suena, pero el difícil borborigmo de los comentaristas sólo contribuye a que el espectador no sepa de quién están hablando; dicho sea con el mayor de los respetos por los esfuerzos de Andrés Montes, laborioso en La Sexta, para pronunciar correctamente el nombre de Schweinsteiger, que no es moco de pavo.

Otrosí, la ciudad de München se dice, en alemán, Miungen (o así), y en español, Múnich (francés Munich, italiano Monaco), pero 'Miunij', como pronuncian algunos, no quiere decir cosa alguna. Ciertamente, esto no fue nada comparado con la tragedia de tener que pronunciar, esa misma noche, los nombres de los jugadores polacos, pero usted ya me entiende: o se hace academia, y entonces uno aspira a la mejor prosodia, o se hace taberna, y entonces hay que aspirar, ante todo, a que el espectador te entienda, pero el academicismo tabernario (o el 'tabernismo academizante') siempre es de una reprobable cursilería.

Del mismo modo, la región de Bayern, capital Múnich, se llama, en español, Baviera, no 'Bavaria', que es su nombre en inglés. Es una cuestión de cultura general y también un detalle de europeísmo fetén. Desde los tiempos medievales, muchos lugares tienen nombres distintos y válidos en casi todas las lenguas europeas. Por ejemplo, Aquisgrán es Aachen en alemán y Aix-la Chapelle en francés; Nuremberg es Nürnberg en alemán y Norimberga en italiano, y así sucesivamente. Los nombres de las ciudades son la demostración palpable de que hay una cultura europea y que compartimos muchas más cosas que una moneda común. No deja de ser una buena oportunidad para ir un poquito más allá del fútbol.



Vocento
Agencia Guipuzcoana de Infraestructuras Servicio de meteorología Monitor de tráfico