Domingo, 11 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
EDURNE ALTUNA DE ANDOAIN A OHIO
«No sólo aprendes inglés, sino a valerte por ti mismo»
Esta estudiante de LADE apura sus últimos días en la Universidad de Dayton antes de regresar a casa
«No sólo aprendes inglés, sino a valerte por ti mismo»
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SAN SEBASTIÁN. DV. «Recomiendo esta experiencia a todo el mundo», dice Edurne Altuna desde una terminal de ordenador en la Universidad de Dayton, en Ohio, a través de la cual mantenemos una conversación telefónica con esta andoaindarra de 22 años. «Es que aquí los móviles españoles no tienen mucha cobertura», explica, tras una intentona fallida de hablar con ella mediante la fórmula convencional. Esta estudiante de 5º de LADE de la Universidad de Deusto tenía claro desde hace años que el final de sus estudios lo pasaría lejos de casa, por ejemplo, en un estado situado a miles de kilómetros en el noreste de Estados Unidos. Y allí está, encantada, inmersa en un campus donde no sólo estudia, sino que «vivo, hago deporte, salgo de bares ».

Una miniciudad en la que cohabitan miles de estudiantes y que nada tiene que ver con el pequeño recinto que dejó el pasado 3 de enero en Donostia. «Aquí haces vida universitaria las 24 horas del día, vas a clase, luego quedas para cenar, después vas a la biblioteca a hacer algún trabajo », explica con un ligero acento estadounidense que denota su perfecta integración en el lugar. «Vivo en una casa de las típicas americanas que se ven en las películas con otras dos chicas», dice. «Está situada en una especie de barriada donde viven unos 10.000 estudiantes, sobre todo americanos de otras partes de Ohio», añade para intentar ubicar gráficamente al lector cómo se estructura la universidad.

Los seis meses que ha permanecido allí -«me vuelvo a finales de mes», lamenta- han sido para Edurne los más «enriquecedores» de su vida. «Antes ya había estado algún tiempo fuera de casa, hace unos años un mes en Boston para aprender inglés, y el año pasado, los dos meses de verano en Shangai, pero nunca había estado tanto tiempo», reconoce esta joven inquieta que ya tiene en mente sus próximos destinos internacionales. «Me ha encantado estar aquí, aprendes muchísimo, no sólo teoría o inglés, sino aprendes a estar sola, a vivir, a valerte por ti, maduras mucho », asegura en un intento de animar a otros estudiantes a sumergirse en la aventura Erasmus. «Que lo hagan sin duda -dice- porque igual no tienen otra oportunidad de vivir algo así».

Clases 'casi' particulares

Si el ambiente universitario del que ahora forma parte Edurne es diametralmente opuesto al que dejó en Gipuzkoa, no menos distintas son las clases a las que acudía en la Este. «No es ni más fácil ni más difícil, es diferente», asegura. «Estamos 20 en clase, o incluso menos, tengo una en que somos sólo cuatro alumnos. Además, las asignaturas son continuas, es decir, no te lo juegas todo en un examen, sino que vas aprobando la asignatura a lo largo de todo el semestre con trabajos ». Lo que no cambia es el final de curso. «Aunque no tenemos exámenes finales como allí, ahora es la época de terminar el curso, de hacer alguna prueba y entregar trabajos », dice sin ningún nerviosismo porque «ya sé que tengo todo aprobado».

Su nivel de inglés, acreditado por el título Toffel que consiguió hace unos años, su pasión por la Economía y sus ganas de conseguir aquello que se propone le han servido para salir airosa de una experiencia que le ha permitido además «conocer a muchísima gente, recorrer otros estados, como Kentucky» -de donde es una de sus compañeras-, y probar suerte con el baloncesto y el «football americano». «Lo único que he echado de menos son los cafés con mis amigas -también de Erasmus en Dinamarca, Italia, Francia - después de clase», confiesa, porque ni los 15º bajo cero que ha soportado le han minado el ánimo de aprovechar al máximo su estancia allí. «Aquí el frío y la nieve no paralizan nada, te pones un abrigo y a clase».

Sin terminar todavía su aventura americana, Edurne ya ha planeado su futuro para el próximo año. «Primero estaré seis o siete meses en San Sebastián para terminar el máster en Gestión que estoy haciendo y luego tengo un proyecto para ir a trabajar a Shangai», anuncia. ¿Y el chino? «Estoy estudiando, todavía no puedo hablar de economía en chino, pero cuando estuve el año pasado en Shangai aprendí mucho y ya tengo la base suficiente como para coger un taxi, moverme por la ciudad o comprar alguna cosa», afirma segura de que su sitio está lejos de Andoain. «La economía me gusta, pero la internacional realmente me motiva, por eso busco la salida extranjera para estudiar, leer, para todo ».



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