Domingo, 11 de junio de 2006
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El gran bazar de Gipuzkoa
Comprar una matrioska rusa o tomarse una taza de té marroquí. La Feria de la Costa Vasca inaugurada ayer en Irun convierte el recinto de Ficoba en un gran zoco en el que encontrar de todo. No faltan ni los charlatanes
El gran bazar de Gipuzkoa
La animación no falta por los pasillos de la feria. [F. DE LA HERA]
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FERIA DE LA COSTA VASCA
Lugar y fechas: Recinto ferial de Ficoba en Irun, espacio expositivo interior y exterior. Hasta el 18 de junio. Horario: De lunes a jueves, de 14 a 20 horas. De viernes a domingo, de 11 a 21 horas.

Temática: Feria multisectorial. Desde el mobiliario a la gastronomía, pasando por la moda, la artesanía mundial, el menaje, la limpieza... Una feria para comprar, ver y conocer.

Entradas: 4 euros para adultos. Los niños menores de 12 años entran gratis. El martes 13, se celebra el Día de los Mayores, con entrada gratuita para mayores de 65 años. La entrada da derecho a disfrutar de todas las actividades y atracciones organizadas en la feria (no se incluye la actuación de Los Lunnis)

Parking: Gratuito las tres primeras horas.

Más información: http: // expo.ficoba.org

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SAN SEBASTIÁN. DV. Pasen y vean. El gran bazar de Gipuzkoa abre sus puertas. El recinto ferial de Ficoba, en Irun, se convierte por nueve días en un gran zoco en el que se puede encontrar de todo. Lo mismo uno se compra una camisa del Perú, degusta unos chorizos criollos gallegos o adquiere un apartamento en Marina D'Or.

La Feria Internacional de la Costa Vasca inaugurada ayer abrirá sus puertas hasta el domingo 18 de este mes, con 150 stands y un carácter multisectorial pensado para el gran público. En sus más de 14.000 metros, los expositores desafiarán durante estos días a la tentación de la playa y el buen tiempo y al omnipresente Mundial de Fútbol para atraer a visitantes de ambos lados de la frontera. Su gancho: productos y servicios variados de tres continentes. Los organizadores, el propio recinto ferial, esperan sobrepasar los 12.000 visitantes que se lograron en el Salón de Vehículos Clásicos.

Lo del carácter multisectorial hasta se queda corto. Basta darse un paseo por los pasillos para comprobar y probar la comodidad de sillones descanso, hacerse un masaje de acupuntura sin agujas o comprar joyas magnéticas «contra dolores articulares». En el caminar, cada esquina cuenta con algún charlatán que se entrega en demostrar que ese abrelatas patentado es el más eficiente -y lo será- o que la famosa 'piedra blanca' «limpia, protege y pule desde el techo hasta el suelo». No faltan picadoras de verduras ultrarrápidos que pelan y trocean una zanahoria en un santiamén.

En el apartado más étnico, la artesanía de Ecuador compite con matrioskas rusas, con figuritas en barro de Lituania o fino cristal de Polonia. El juego de seis vasos de chupito tallados se cotiza a 20 euros. Del continente africano, destacan unas descomunales cachimbas egipcias -para consumo en el hogar, por aquello de la Ley Antitabaco- o elegante platería berebere. Llegados a este punto, en una esquina, el marroquí Rehda ofrece un vaso de «té moruno» a base de «té verde con hierbabuena», ideal contra el calor. Cuesta dos euritos, pero regala un vaso requetelegante que parece sacado de Las Mil y una noches.

Cabrales, cecinas...

Metidos en gastronomía, la variedad la pone el producto nacional. A saber, queso de Cabrales «directamente traído de Arenas de Cabrales»; tarta de Santiago, empanada gallega y panes de dos kilos; dátiles y pan de higo de Elche; sobaos y quesadas de casuca cántabra... Y en materia de embutidos, cecina de ciervo, de toro, de chivo, de cabra -no es broma-, de ternera, de buey, de potro, de jabalí... Toda de León o de «caza de la alta montaña palentina», con el permiso del chorizo de Salamanca. De Francia, no falta un buen stand donde degustar foie gras y otro en el que se vende champagne.

Puertas, ventanas, muebles de jardín y de interior... En el exterior de los tres pabellones, también hay gran variedad de bañeras que prometen cientos de chorros masajeadores, piscinas a lo Beverly Hills y bicicletas eléctricas para quienes se les atragantan las cuestas. También en esta zona, el que quiera puede probar su destreza en un circuito de karts o atreverse con el jumping o el bike looping. Si lo que se busca es perspectiva, lo ideal es subirse al globo aerostático instalado por EL DIARIO VASCO, que también colabora en la feria. El globo despega cada tarde y asegura estampas de la bahía de Txingudi de auténtica postal.

Desde arriba, aunque pequeño, también se puede ver -y oler- el chiringuito gallego de la feria. Churrasco a la parrilla, pulpo a la gallega -a 8 euros la ración-, mejillones, ribeiro... La parada merece la pena. Anuncia queimadas nocturnas y degustaciones gratuitas «por megafonía».

En el apartado turístico, Donostia, Gipuzkoa y Txingudi han colocado sendos stands de exposición alardeando de las bondades de la zona. Junto ellos, un coqueto mostrador de BilboAir invita a visitantes guipuzcoanos, franceses y navarros a elegir el aeropuerto de Loiu para cualquier viaje.

Llenazo de los Lunnis

La feria viene acompañada de un sinfín de actividades. Ayer, los televisivos Lunnis colgaron el cartel de completo en sus dos sesiones musicales vespertinas. Por la mañana, centenares de padres resignados guardaron la correspondiente cola para que sus hijos tuvieran el esperado contacto con los peluches de TVE.

A mediodía tuvo lugar la inauguración oficial de la feria con el corte de la cinta, con presencia de autoridades. El honor correspondió en este caso al donostiarra Luis Alberto Petit, asesor de Ficoba y pionero en la organización de ferias en España.



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