Potencia, seguridad, confort son los reclamos que los fabricantes de automóviles emplean para atraer compradores. Pero a estas características, Joaquín Arévalo añade una más, «la más importante a partir de ahora»: el nivel de contaminación que emiten los tubos de escape de los vehículos. «Ya no me enamora un coche por tener 450 caballos, sino porque no contamina nada», asegura el presidente del Real Automóvil Club Vasco Navarro.
- Se habla de sostenibilidad, del protocolo de Kioto, pero seguimos sin concienciarnos de que el coche que utilizamos todos los días para ir a trabajar es una de las principales fuentes de contaminación.
- Es cierto y empieza a ser un problema para el que no sólo es necesaria la cooperación de los ciudadanos, sino también de los constructores. Algunas marcas ya han lanzado coches híbridos (motor eléctrico y de gasolina) y otras están trabajando en ello. Creo que su lanzamiento al mercado va a ser inmediato. Es un campo que va a tener un desarrollo enorme en un período de tiempo relativamente corto.
- Pero, por ahora, ninguna marca vende sus nuevos modelos de coche por su contribución al medio ambiente.
- Creo que sólo Peugeot ha hecho un anuncio en el que habla de que sus coches no sueltan partículas, pero es un tema que todos deberían tratar. Habría que vender coches alegando que contaminan cero, no hablando de su potencia o su velocidad. Había un anuncio que decía Un coche de 450 caballos que te va a enamorar, pero a mí eso ya no me va a enamorar, me enamorará si no contamina nada. Además, si pretenden que la gente no corra, que no nos hablen de velocidad.
- ¿Está reñida la potencia con la ecología?
- Un coche potente es más práctico y más seguro en determinadas circunstancias, y en conjunto es más rápido porque la aceleración hace que llegue rápidamente hasta los 120 km/h permitidos. Pero está demostrado científicamente que un coche a 4.000 vueltas (revoluciones por minuto) emite 20 veces más de CO2 que uno a 2.000 vueltas.
- Los acelerones contaminan y consumen más.
- Los nuevos combustibles como el biodiésel, los motores híbridos o el hidrógeno se irán imponiendo porque no podemos depender absolutamente del petróleo. Además, como desgraciadamente va a seguir subiendo, los conductores se plantearán cada vez más el consumo de su vehículo, tanto a nivel familiar como de empresa. Creo que más que por la emanación de CO2, empezaremos a preguntar por coches de menor consumo por la cuenta que trae a nuestros bolsillos.
- Las instituciones también se plantean premiar a quienes menos contaminen.
- Las bonificaciones en los impuestos de circulación se han planteado ya en varias ciudades, aunque creo que todavía no son efectivas. Pero, sin duda, lo serán.
- Además de tener un coche ecológico, los conductores pueden empezar por mejorar su forma de conducir.
- Es un hecho demostrable que si se siguen unas recomendaciones, se reduce el consumo de combustible, se ahorra dinero y se emiten menos gases contaminantes. En julio, haremos una jornada especializada abierta a todo el que quiera en la que enseñaremos cómo ahorrar en consumo. Es algo sencillo, pero que exige de la mentalización del conductor.
- Adelántenos algunas pautas.
- Evitando los frenazos bruscos ante un semáforo, levantando con anterioridad el pie del acelerador o utilizando marchas largas se reduce el consumo. Pero esto sólo es una gota de una botella de dos litros. Hay muchos detalles en la forma de conducir que pueden hacer ahorrar un 20 o un 25% en el consumo, aunque se invierta un poco más de tiempo en realizar un recorrido. Intentaremos convencer a los conductores con casos prácticos.