SAN SEBASTIÁN. DV. El saque siempre ha sido importante en el mano a mano, de ahí las tacadas que caracterizan un buen número de los partidos del Manomanista. Tan o más peligroso que el primer pelotazo resulta el segundo del sacador ya que habitualmente dispone de pelota a placer a la vez que crece el espacio de cancha a defender por el restador. Ya no tiene que cubrir sólo la zona del cuatro para atrás, sino toda la cancha.
A medida que el material fue adquiriendo mayor viveza, los responsables del Manomanista tomaron medidas con el saque, que de ser libre pasó a retrasarse con el paso de los años. Actualmente se efectúa del cuatro al cuatro. La raya de pasa está en el siete.
De los 659 tantos disputados en la recién finalizada edición del Manomanista de Primera, 161 se han resuelto de saque, lo que supone un promedio de ocho por partido -prácticamente uno cada cuatro-. Es alto. El número de tantos finalizados con tres pelotazos puede ser similar.
Un sector pelotazale entiende que la proliferación de tantos de saque o en tres pelotazos perjudica al espectáculo. «Cuanto menos peloteo, menor atractivo para el espectador», aseguran. ¿Existen medidas correctoras? Es la pregunta de debate. Y asoman dos respuestas: bajar el material o retrasar el saque.
Mikel Unanue, por ejemplo, es partidario de bajar el material: «Considero que retrasar el saque beneficiaría a quien no lo merece, al débil. En los últimos partidos del Manomanista hemos visto a delanteros que han restado bien los saques. ¿Por qué? Porque han entrenado bien. Sacar del cuatro y medio o del cinco les perjudicaría a ellos y beneficiaría a quienes, en mi opinión, no ensayan como deben. Esto no es cuestión de entrenarse quince días antes del Manomanista. Hay que hacerlo con tiempo suficiente y a conciencia. Cuando yo jugaba el Campeonato del Cuatro y Medio sabía que mi rival iba a ser Nagore. Y ensayaba el resto con mucha antelación».
La solución, en opinión del zurdo de Añorga, es bajar el material: «No digo quitarle rapidez. La pelota tiene que andar en el suelo, que es lo que le viene bien al pelotari fuerte. Donde hay que rebajar la pelota es en salida del frontis. Pienso que el reto es ése».
Al cuatro y medio
Otras voces, en cambio, son partidarias de retrasar el saque. Un pelotazale de Zestoa nos ha remitido una carta en la que aboga por «sacar del cuatro y medio o del cinco. Retrasar el saque es la solución adoptada históricamente en el Manomanista. El restador no encontraría tantas dificultades y se permitiría equilibrar el peloteo sin perjudicar a los buenos pelotaris. Bajar el material no sería bien visto por los manistas. Se han habituado a esta pelota rápida y creo que le sucede lo mismo al pelotazale. Quitar velocidad al peloteo sería perjudicial».
El zarauztarra Rafa Sindo, por su parte, propone «emplear un sistema de saque alternativo, como en el tenis. Se ha cambiado el material, pero el reglamento continúa igual. Hay que adaptarlo a las circunstancias actuales. Bastante duro es de por sí el mano a mano como para que uno de los contendientes no pueda sacar durante todo el partido porque no ha hecho un tanto».
El verano es una época idónea para probar estos cambios y experimentar en el mano a mano.