Sábado, 10 de junio de 2006
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FÚTBOL
Prohibido dar la lata
La FIFA impide a los seguidores de Trinidad y Tobago tocar en los estadios alemanes sus tradicionales tambores metálicos
Prohibido dar la lata
ENTUSIASMO. Los jugadores caribeños lo dan todo en los entrenamientos. / AP
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GRUPO B
Dortmund 18:00

Árbitro: Shamsul Maidin (Singapur)

Entrenador: Lars Lagerbak

Suplentes: Isaksson, Alvage, Hansson, Nilsson, Stenmark, Andersson, Karl Svensson, Jonson, Allback, Elmander, Rosenberg

SUECIA





TRINIDAD-TOBAGO

Entrenador: Leo Beenhakker

Suplentes: Jack, Ince, Sancho, Cox, Charles, Spann, Wolfe, Theobald, Jones, Samuel, Scotland, Glen Shaaban

Edman

Mellberg

Lucic

Willhelmson

Alexandersson

Linderoth

Svensson

Larsson

Ljungberg

Ibrahimovic

Latapy Stern Yorke Edwards Whitley Birchall

Marvin Lawrence

Avery Gray Hislop

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La FIFA ha prohibido dar la lata. Los hinchas de Trinidad y Tobago no podrán acudir a los estadios alemanes con los steelpans, sus tradicionales tambores fabricados con bidones metálicos. Los caribeños se consuelan estos días con amenizar con sus ritmos machacones y sincopados los entrenamientos del equipo representativo de las dos islas hermanas enclavadas en la costa de Venezuela. La tamborrada suena ahora a cacerolada de protesta.

Los musicólogos aseguran que el steelpan -cazuela metálica- es el único instrumento acústico surgido en el siglo XX. Nació en los años 30 y su origen obedeció, ya entonces, a una prohibición. Las autoridades coloniales británicas habían vetado el uso de los tambores importados por los esclavos africanos porque servían como reclamo para la congregación de bandas violentas.

La leyenda cuenta que un habitante del gueto de Laventille recuperó en mal estado un tonel que había prestado a un vecino. Al golpearlo al revés con un martillo para repararlo sonaron cuatro notas que, según dicen, coinciden con las campanadas del reloj del colegio de Real de Puerto España, capital del archipélago.

La moda se extendió rápidamente y los lugareños comenzaron a fabricar tambores metálicos con los bidones de petróleo abandonados en los vertederos. Desde entonces es el instrumento predilecto para las danzas frenéticas al son del soca y el calipso en los carnavales... y en los partidos de fútbol.

Danzas frenéticas

La decisión de la FIFA ha sentado como un tiro a su cultura tradicional en la forofada trinitense. «Somos muy exhuberantes, nos gusta cantar, bailar, hacer mucho ruido con nuestros instrumentos durante los 90 minutos del partido, interpretar T&T we want a goal con las secciones rítmicas», explica Nigel Camacho, presidente fundador de Trini Pose, la mayor peña del estado menos poblado -1,2 millones de habitantes- que ha participado en la fase final de un Mundial. Al frente de una delegación de medio millar de hinchas, este dentista no pierde la esperanza de animar a sus colores desde las tribunas germanas contra Suecia, Inglaterra y Paraguay.

Pero la empresa se antoja harto difícil. Ni siquiera el influyente Jack Warner, presidente de la Concacaf y vicepresidente de la FIFA, ha podido interceder a favor de los tamborileros de su país. «Vamos a tocar en el exterior y todo el mundo se va a enamorar de nosotros porque nadie puede quedarse quieto con esta música», promete Vincent Benjamin, más conocido como Benji, uno de los animosos trinitenses que ha cruzado el charco para apoyar a los Soca Warriors.



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