Un libro por leer. Iruña-Veleia es como un volumen escondido que atesora en sus páginas el pasado más remoto y que cada cierto tiempo escupe a los arqueólogos hojas sueltas para que las enhebren y reconstruyan con ellas la historia de Álava. Tanto es así que hace sólo unas semanas, el equipo que investiga el yacimiento ha localizado un segundo conjunto epigráfico, cuyo significado está en estudio en estos momentos.
Los expertos se muestran cautos respecto a este nuevo paquete de inscripciones y eluden anticipar cuál es su contenido a la espera de que finalicen los estudios. No obstante, sostienen que servirá para situar el milenario asentamiento alavés «como uno de los lugares clave para desentrañar nuestro propio pasado».
La cautela no impide, sin embargo, a algunos de los investigadores adelantar que la investigación en marcha permitirá arrojar luz sobre «la entrada del cristianismo no sólo en Hispania sino en todo Occidente».
A la espera de autentificar y descifrar lo que, de momento, es sólo una hipótesis, Iruña-Veleia está considerado el principal yacimiento romano del País Vasco. Las primeras noticias sobre este poblado, del siglo VIII antes de Cristo, corresponden a un manucrito del XVI.