SAN SEBASTIÁN. DV. El incendio del albergue de Ulía dejó seriamente dañado el edificio hasta el punto de que quizás sea necesario la construcción de uno totalmente nuevo. El Patronato de Albergues avaló ayer, en una reunión extraordinaria, la intención del gobierno municipal de encargar urgentemente un proyecto para contar cuanto antes con un centro hostelero en el mismo lugar. El albergue siniestrado tenía prácticamente cubiertas todas sus plazas durante el verano -sumaba 64 camas- y el Ayuntamiento gestiona, fundamentalmente con la Diputación y con otros centros privados, el encaje de todas estas reservas.
La concejal delegada de Juventud, Arritxu Marañón, explicó a los miembros del Patronato la «total disposición» mostrada por la Diputación para ayudar al Ayuntamiento en la recolocación de los alberguistas que este verano habían reservado plaza en Ulía.
La institución foral tiene establecimientos de este tipo en Segura, Orio, Zarautz y Hondarribia, aunque este último se encuentra en obras. Igualmente se han iniciado los contactos con los responsables de los centros privados Olarain y Ametzagaina.
El Ayuntamiento intentará inicialmente derivar algunas reservas a los albergues municipales de La Sirena, en Ondarreta, y Artikutza, pero la empresa se presenta complicada. En el primer caso, porque prácticamente tiene colgado el cartel de completo para todo el verano y porque a Ulía se enviaba a los jóvenes que no tenían plaza en Ondarreta. En el segundo, porque este establecimiento queda muy a desmano de la ciudad y será difícil que los grupos que deseaban pernoctar en Donosti acepten hacerlo en Artikutza -junto a Oiartzun-.
Entre los colectivos que se van a ver afectados por el incendio del albergue de Ulía se encuentran los 40 niños saharauis que llegarán a principios de julio a la ciudad, algunos de los cuales solían pernoctar en el albergue antes de su entrega a las familias de acogida. Las negociaciones están muy avanzadas para que una escuela de Primaria cumpla esta función.
En la misma situación se encuentra un grupo de jóvenes de Wiesbaden, ciudad alemana hermanada con Donostia, y varios equipos deportivos nacionales e internacionales que tenían pensado alojarse en Ulía. También se tramita una solución residencial para el responsable del albergue, que vivía en el edificio siniestrado y que transitoriamente se ha trasladado a la vivienda de unos familiares.
El incendio, que se produjo alrededor de las 15 horas del martes cuando no había nadie en su interior, afectó seriamente al inmueble, principalmente a la zona central del conjunto arquitectónico, según fuentes de los bomberos. Las cocinas y el comedor de la planta baja fueron los ámbitos menos dañados por el fuego.
Primer informe
Los bomberos realizarán un primer informe sobre el estado del edificio -según los primeros análisis, la estructura ha aguantado pero será necesario derribar algunos muros de la fachada- y serán posteriormente los técnicos municipales quienes determinen si merece la pena reconstruir el albergue o lo más conveniente es edificar uno nuevo. Cuando se despeje esta incógnita, el Ayuntamiento procederá «de forma urgente y mediante un procedimiento negociado» al encargo de un proyecto para contar cuanto antes con un nuevo albergue.
Arritxu Marañón señaló que el albergue de Ulía cumplía toda la normativa contra incendios, como el de Ondarreta donde este mismo año se ha procedido a sustituir todas las puertas para cumplir con la ley. Explicó que los colchones del establecimiento eran ignífugos y lograron librarse de las llamas y añadió que el edificio contaba con un sistema de alarma en caso de incendio que funcionó pues la empresa encargada avisó al responsable del albergue al recibir la señal de humo. La póliza del seguro del edificio ofrecía una «importante cobertura tanto por el contenido como por el continente», con lo que el Ayuntamiento «saldrá bien parado» del siniestro, indicó la concejala.
El concejal del PP Ramón Gómez reclamó ayer una investigación de las causas del incendio y abogó por que el Patronato de Campings y Albergues se integre en el CAT o en el Patronato de la Juventud para mejorar su gestión económica y su desarrollo.