Romano Prodi dijo ayer que el atentado del lunes en Irak, en el que murió un soldado italiano y otros cuatro resultaron heridos, no influye en sus planes de retirada. «El nuevo tributo de sangre de nuestros militares no nos hace apartarnos de nuestros propósitos», por lo que «no tendrá ninguna repercusión en el programa diseñado para traerlos a casa que es estudiado por el Gobierno junto a los aliados y las autoridades iraquíes», agregó.
«Las soluciones para el regreso de los militares competen al Gobierno y el Parlamento», señaló Prodi, quien el mes pasado indicó que propondría la retirada en «los plazos técnicos necesarios» y a través de consultas con todas las partes para garantizar la seguridad.