El Depor, el Deportivo de A Coruña, se enfrenta al temible Galatasaray turco en una final de la Champions en Moscú mientras un puñadito de gentes intentan engañar a otro puñado de gentes en una Babel de idiomas, actitudes, estados de mente, camisetas de distintos equipos de fútbol, teléfonos móviles, relojes de a 250 euros la pieza, furgonetas destartaladas, narices de payaso (negras) y policías que hablan o no hablan unas cuantas lenguas.
La película de quien dirigiese con la misma tierna ironía aquella Berlin is in Germany languidece en la sala pequeñita del Trueba. El domingo a la noche, tan cerca de la explosión del Mundial 2006, sólo tenía un espectador. Lástima. Se merece un mini estadio lleno. Es juguetona. Es suavita. Deja en un lugar bien pocho a los unos y a los otros, a los que se acercan al área pequeña de ciudades que no son la suya y simulan una caída frente a la portería para que cualquier árbitro les pite penalti a los otros. Turistas a los que roban y turistas que finjen ser robados. Gentes chungas a los que sólo les importa el money money money y húngaros tristes que sólo desean recuperan las 500 fotos de su Camino de Santiago. Galatasaray-Depor sucede a caballo entre Berlín, Moscú, Estambul y Santiago. Por sus barrios todos, sus cafetines todos, su Puerta Santa, sus callejas todas. Galatasaray-Depor suena muy bien. En un galimatías gozoso de idiomas hablados para sobrevivir. El filme, en el que hasta aparece Luis Tosar gritando Nunca mais en una comisaría de Moscú, es una deliciosa miniatura bien retransmitida por todos sus intérpretes. Galatasaray-Depor es un retrato tremendo, peleón, concienciado, de la Europa que se nos viene encima. La del Mundial y la de todos los días. Con o sin fútbol. Es una linda película. Con sus altibajos de juego y alguna jugada demasiado alargada pero lo mismo da que da lo mismo. Tiene buen toque de cámara y una buena colocación en la pantalla. Además, además, uno de los muchachos que pelotea en las calles de Estambul lleva una camiseta de La Real. La de Nihat, por supuesto. Con el número 15 en la espalda. A tan pocos días del Mundial, el Galatasaray-Depor es un gran momento de cine y fútbol.