Lunes, 5 de junio de 2006
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Los tifones frenan a Marichalar
Una sucesión de temporales y momentos de mala mar, además de varias averías en su moto náutica, están complicando la travesía del navegante
Los tifones frenan a Marichalar
Álvaro de Marichalar en aguas de Hong Kong. [LO SAI HUNG /AP]
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La ambiciosa travesía del navegante español, Alvaro de Marichalar, con motivo del V centenario del nacimiento de San Francisco Javier, se ha empantanado en el extremo sur de Japón a causa de los temporales y las constantes averías de su moto náutica. A Marichalar le está costando más de lo que había previsto emular al pionero de la evangelización de Japón en el viaje sin retorno que realizó por Asia en el siglo XVI, y ya ha tenido que modificar en varias ocasiones su plan de ruta. «Estoy teniendo muy mala mar porque estamos en la época del año de los tifones», declaró ayer el deportista desde la isla de Okinawa, donde arregló el domingo el enésimo problema mecánico de su moto náutica. «Navegué con condiciones extremas entre Hong Kong y Taiwán, y entre Taiwán y el sur de Japón», agregó Marichalar para explicar el delicado estado en el que se encuentra su embarcación de tan sólo tres metros de eslora por un metro de manga. Ayer le volvió a fallar y le dejó a la deriva por cuarta vez desde que el 9 de abril comenzó su travesía, en la isla Sancián, donde en 1552 murió San Francisco Javier.

Marichalar, que navega en solitario, sin ningún barco de apoyo, necesitó más de dos horas para poder volver a arrancar, después de purgar la bomba de gasolina dañada por «la mala calidad» de la gasolina que utilizó en el sudeste asiático. A trancas y barrancas, tras otras seis paradas de motor, logró arribar a Tanaki, una pequeña isla del archipiélago okinawense. Allí embarcó en un carguero su moto náutica y la llevó a Naha, la capital de Okinawa, donde horas después esperaban los mecánicos de Bombardier, la marca de su embarcación, con una bomba de gasolina de repuesto. Marichalar regresó ayer a Tanaki desde donde retomó su travesía. Días atrás tuvo un problema aún más grave al sorprenderle un fuerte temporal en mar abierto, que le obligó a cambiar de rumbo y refugiarse en la isla de Tarama.

Marichalar, de 45 años, cuenta entre sus gestas con la primera travesía en moto acuática del Océano Atlántico (Roma-Nueva York) que realizó en 2002 y que figura en el libro Guinness.



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