Lunes, 5 de junio de 2006
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«Los alpinistas podemos ayudar mucho a la empresa»
La tolosarra ha hecho un paréntesis en la montaña y ahora da conferencias a directivos de varias compañías. En septiembre intentará subir el Shisha Pangma.
«Los alpinistas podemos ayudar mucho a la empresa»
La montañera tolosarra puede volver a convertirse en la mujer con más ochomiles del mundo si sube el próximo septiembre el Shisha Pangma, en la imagen. Sería su octavo ochomil. [DV]
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Muchos de ustedes, queridos lectores, le habrán perdido la pista. Y también otros muchos de ustedes, amables lectores, quieren saber de ella. DV, sin haberle perdido la pista en ningún momento, ni un solo día, hoy les trae a ustedes a Edurne Pasaban. ¿A que querían saber de ella? Pues aquí la tienen, con nosotros. Sabremos con sus palabras qué ha sido de ella desde que el pasado año ascendiera al Nanga Parbat, su octavo ochomil. Fue una de sus últimas apariciones en los medios de comunicación.

Después del Nanga Parbat se fue de Pakistán a Moscú; y de la capital rusa viajó a Ulanbator para iniciar en bicicleta de montaña en la capital de Mongolia un bonito periplo por aquellas lejanas mesetas, llegando hasta China, entrando con su bicicleta a la mismísima plaza de Tianamen en Beijing (Pekín). De este viaje no se habló en los medios de comunicación, o muy poco. Así lo quiso Edurne. Quería alejarse un poco del agobio de la Prensa, como nos lo hizo saber recién llegada de aquella expedición y viaje en bici.

Es a partir de este momento cuando Edurne, como por arte de magia, desaparece del terreno público, y comienza a dedicarse más a su propia vida, centrándose más en ella misma. Quería darse un respiro alpinístico, y enfocar su vida a otros derroteros.

- ¿Qué ha sido de Edurne Pasaban después de la exitosa expedición al Nanga Parbat del verano de 2005?

- Quise tomarme un descanso con el tema de los ochomiles. Me sentía quizás un poco agobiada. Quería estar tranquila y volcarme en otras cosas.

- ¿En su futuro quizás?

- Sí. Quería buscarme un futuro a corto plazo porque sé que de la montaña no voy a poder vivir.

- Y se puso a estudiar. Como en los viejos tiempos de universitaria, porque usted es, si no me equivoco Ingeniero Industrial...

- Pues sí. He retomado los estudios. Me fui a Barcelona y he estudiado en ESADE un master de Dirección de Empresas. Me he dedicado, después de venir de la expedición del Nanga Parbat todo el invierno ha estudiar, buscándome, como te he dicho antes, un futuro. Para ello sabía que tenía que estudiar y volcarme en esa búsqueda de mi futura profesión. Y ahora lo que quiero hacer en el futuro es adentrarme en el mundo empresarial, dando charlas y conferencias de motivación a directivos.

- Sensaciones diferentes. Lo que me cuenta es otra historia. Ha cambiado las botas de montaña por el zapato de más tacón; el buzo de pluma, por un traje elegante...

- La verdad que es otra historia. Quería alejarme del mundo en el que estaba envuelta, sin olvidarme por supuesto de la montaña y me ha venido muy bien el estudiar. He conseguido desconectar del ritmo de vida que tenía. La disciplina de los estudios me ha hecho racionalizar mi vida. Los horarios, estudiar, etc., me han ido marcando el camino que es precisamente el que quería elegir.

- Y, ¿cómo se vive en el ámbito empresarial dejando la montaña a un lado?

- He conocido el mundo de la empresa. A muchos directivo y ejecutivos. Me ha venido muy bien para desconectar. Y por supuesto he conectado muy bien en ese ámbito empresarial. Los montañeros podemos ayudar mucho al mundo empresarial.

- Terminó su master en Boston...

- Al final del curso, los últimos días los teníamos que hacer en la universidad de Babson en Boston. Fue una gran experiencia.

Futuro laboral

- ¿Ha empezado a trabajar como conferenciante?

- Ya me ha salido algún trabajo. He dado varias conferencias a directivos en diferentes empresas. Tengo algunos trabajos para junio y julio.

- ¿Y cómo se ve en el futuro?

- Se me están abriendo muchas puertas con diferentes consultoras. Me llaman también de empresas. El tipo de trabajo es amplio y puede haber mucho campo para trabajar. Desde luego el año que viene se me presenta prometedor en cuanto a mi nuevo trabajo.

- El alpinismo, todos los que lo practicamos, sabemos que requiere esfuerzo, motivación, trabajo en equipo... ¿Tiene algo que ver todo esto que usted perfectamente conoce, con el nuevo enfoque que ha querido darle a su vida profesional?

- Sin lugar a dudas hay muchos paralelismos entre el mundo empresarial y el mundo de las expediciones. Conociendo el de las expediciones estaba convencida de que podía aportar al mundo de la empresa mis experiencias. Puede ser muy semejante porque desde que nace un proyecto, tanto alpinístico, como empresarial, hay que llevarlo a cabo, buscar motivación para seguir en momentos difíciles, hay que superarlo y al final conseguir el objetivo, que es de lo que se trata. Todo esto lo vivimos en la montaña. Creo que los montañeros, los alpinistas, somos un buen caso y un buen ejemplo para trasmitir a la gente de la empresa lo que vivimos nosotros en la montaña.

- Fuerte coincidencia.

- Como te digo hay un gran paralelismo. La empresa y la montaña es lo mismo. Al final tienes que trabajar en equipo. Nos marcamos objetivos ambiciosos y hay que ir a por ellos. Las formas del alpinismo, la manera de ser del alpinista, puede ser como el hilo conductor, como un gran ejemplo a seguir para llegar a lograr grandes objetivos.

- Y en su vida privada, ¿cómo le ha sentado este paréntesis?

- Ciertamente estoy contenta con esta interrupción en mi vida alpinística, si bien al principio me daba miedo, no sabía cómo iba a salir. Al final era lo que tenía que hacer. Tenía que probar. Sabía que me iban a venir meses duros. Tenía que dejar la montaña, olvidarme del entrenamiento, etc. Ahora, viendo el resultado no puedo decir otra cosa más que estoy supercontenta con el rendimiento.

- Le veo muy eufórica. Muy acertada con su decisión. Siempre he dicho de usted que es una persona con una una cabeza 'amueblada'...

- Lo que he hecho me ha merecido la pena. Me ha dado tranquilidad e incluso paz interior. Como sabes no quiero dejar la montaña, pero necesitaba recapacitar sobre mi futuro. Creo que hay que tener los pies en la tierra y quería plantearme un futuro antes de que se termine la carrera deportiva. Necesitaba pensar en algo para cuando baje el pistón. Insisto, el paréntesis me ha salido bien. Estoy mucho más centrad en mi vida.

- Le veo muy centrada. Veo perfectamente que sabe lo que quiere.

- El paréntesis del que hablamos lo tomé porque quería tranquilidad y evadirme un poco de esa presión que tenía con los ochomiles. Me ha servido perfectamente también para observarme a mí misma; ver qué quiero hacer y qué es lo que quiero que sea mi vida, porque hasta entonces había estado totalmente volcada en los ochomiles. Eso me saturó. Y tuve que reconocerlo. Tenía que dar un giro a mi vida.



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