ARRATE. DV. Koldo Gil también ganó la Vuelta al Bidasoa en su época de aficionados, que está ya lejana en el tiempo. El ciclista navarro fue uno de los fichajes estrellas de Saunier Duval para 2006, un equipo en el que tienen que contar varias veces el dinero para hacer los fichajes.
Llegaba del Liberty de Manuel Saiz, donde logró victorias importantes, pero no llegaron a entenderse: «Le tengo que agradecer que me fichase cuando Banesto me dio la baja. En un día lo arreglamos. Me dio una oportunidad. No es cierto que terminásemos mal. A él le gustan otro tipo de corredores, para una forma de correr distinta. He aprendido mucho estando a su lado».
Cuando Banesto no le renovó se dijo que no se cuidaba lo suficiente, que no llevaba una vida acorde con un profesional. El tiempo se ha encargado de demostrar lo contrario, a pesar de que él mismo reconoce que «de vez en cuando me gusta salir con los amigos, pero también he demostrado que cuando tengo que hacer bien las cosas, las sé hacer. Lo que pasa es que como soy un poco desastre, se me olvidan las cosas, soy despistado, alegre, pero se dijo que soy un juergas».
Cuando era aficionado trabajaba en una de las dos fruterías que tienen sus padres, desde las 8 de la mañana hasta las 11, para luego irse a entrenar. Se independizó hace tres años y comparte piso con otro ciclista profesional, Jon Bru (Kaiku), con el que se arregla estupendamente. Son muy diferentes, lo que les permite entenderse perfectamente.
Es un enamorado del yoga, que practica dos días a la semana. Ha perdido dos kilos de peso con respecto al año pasado, algo que parecía imposible puesto que se ha quedado en 58 kilos.
Importante, el corredor
«Subir siempre he subido bien. Con menos peso vas más ágil, pero lo notas en las contrarrelojs. Por eso me extrañó el tiempo que realicé. He ganado mucha confianza y eso te transmite tranquilidad. Desde que me comprometí en septiembre del año pasado con Ma-txin, él siempre me ha apoyado. Ha puesto el equipo a mi disposición, me ha dado galones. Eso cuenta mucho».
Joxean Fernández Matxin asiente, dice que sí, que todo eso es verdad, «pero como del corredor no ande te comes el equipo, la carrera, todo. Lo importante es tener un correr como él en estos momentos», afirma.
Las lesiones le han causado muchos problemas y no le han permitido una continuidad en las dos últimas campañas. Esta temporada ha sido la rodilla, la pasada, en el Giro de Italia, en la etapa que ganó ya empezó a tener problemas en la pata de ganso, con una inflamación en el gemelo. En la Vuelta a Suiza siguieron y en el Campeonato de España se rompió de forma definitiva. No levantó cabeza en julio, agosto y septiembre.
Es un corredor que tampoco ha andado mal en las clásicas, «pero tienes que centrarte en algo. He terminado octavo en la Flecha Valona. Hay algunas clásicas que sí me gustan y me vienen bien». A los 5 días de la Euskal Bizikleta ha sumado a comienzos de temporada tres días en Mallorca, ocho en la Vuelta a California, la Amstel, la Flecha Valona, más 120 kilómetros de la Lieja-Bastogne-Lieja y el G.P. de Llodio.
En total 19 días, algunos menos de los previstos, aunque los ha terminado aprovechando.