El número de asistentes a Ipurua sigue descendiendo de forma clara y sin posible freno. El campo eibarrés registró la asistencia de público más baja de toda la temporada y tan sólo asistieron 948 espectadores, según la cifra oficial facilitada por el propio club eibarrés. Los comentarios de muchos aficionados iban en la dirección, no obstante, de que en realidad no se había llegado ni a los 600. Ya hace dos semanas en el partido que supuso el descenso matemático se había registrado una pobre entrada con tan 1.206 espectadores, cuando la cifra habitual de asistentes ha estado casi siempre por encima de los 2000 aficionados.
Las causas que pueden explicar esta bajísima asistencia de público son variadas. La decepción instalada en la afición por haberse producido un descenso inesperado ha sido grande. Nadie esperaba esto después de haber rozado la gloria del ascenso hace un año y no es fácil asimilar un cambio tan fuerte en poco tiempo. Además, después de haberse consumado el descenso matemático no quedan apenas alicientes para acudir al campo ya que el juego del equipo ha sido decepcionante durante toda la temporada y aún más lo han sido los resultados. La afición del Eibar ha visto como su equipo caía en su propio estadio en once ocasiones en la actual temporada. Estas circunstancias impulsaron a muchas a acudir a otros eventos deportivos como la final de pelota.