OÑATI. DV. Naturaleza, fiesta y reivindicación se conjugaron ayer en Oñati para celebrar la decimoquinta fiesta de la escuela pública vasca. Haciendo honor a su lema (Mugak gaindituz, herriak biribilduz- Superando fronteras, uniendo pueblos), más de 30.000 personas de los tres territorios, la mayoría familias, invadieron el municipio para reclamar una escuela pública «de calidad» y una mayor participación de los padres y madres en el entorno escolar, entre otros puntos.
Además de los miembros de Ehige, la asociación de padres y madres de alumnos del País Vasco que organizó el evento, a la jornada también asistieron el lehendakari Juan José Ibarretxe, el consejero de Educación, Tontxu Campos, la juntera de Aralar, Aintzane Ezenarro, la socialista Isabel Celaá y el coordinador de EB en Gipuzkoa, Antton Karrera, entre otros.
El pistoletazo de salida a más de diez horas de fiesta lo dieron precisamente los representantes políticos. Aunque no hubo corte de cinta, sí se reservó un espacio para la apertura oficial de la fiesta. Dos dantzaris bailaron el aurresku y el coro de Oñati dedicó varios cantos, que fueron tarareados por todo el público congregado en la plaza de Los Fueros de la localidad, incluidas las autoridades.
Pero los verdaderos protagonistas fueron los padres, madres y alumnos que abarrotaron los siete puntos de actividades de la fiesta. No hubo grandes aglomeraciones, pero sí una masiva afluencia a todos los talleres, juegos, conciertos y puestos de degustación gastronómica que salpicaron el pueblo.
Hubo de todo y para todos los gustos. Desde rappel, tirolina y herri kirolak para los txikis, hasta ritmos caribeños y clases de graffiti. El jolgorio se concentró principalmente en las áreas dedicadas a los niños. En los hinchables había que guardar cola y en los talleres de manualidades los chavales entraban casi a codazos, mientras los televisivos personajes de Betizu inundaban de carcajadas el recinto.
Ruta por la naturaleza
Las familias más tranquilas optaron por adentrarse en el recorrido organizado por Oñatiko Natur Eskola y Artzain Mundua. La ruta, de tres kilómetros, estaba flanqueada por varias exhibiciones de animales. Cerdos, pottokas, ovejas latxas, caballos y hasta burros descansaban en un paraje dominado por el impresionante Aizkorri, con los sonidos de panderos, acordeones y trikitixas de fondo.
La música no podía faltar y fue otro de los ingredientes fundamentales de la fiesta. Los grupos Tapia eta Leturia, a mediodía, y Oskorri, al final de la jornada, congregaron a mucho público en la plaza, mientras que pasacalles, hip hop y batucadas animaron las calles el resto del día.