Decir qué fue lo más llamativo de la etapa ayer no es fácil. Podría ser el detalle humano de Koldo Gil, sabiamente adiestrado desde el coche de su equipo, que le ha permitido ganar amigos, Orbea, para lo que haga falta; o las ganas que se le vieron a Aarón Villegas encima de la bicicleta. Ganas y fuerza. Hacían falta para llegar a la cima de Gatzaga.
¿Y la partida de póker que jugaron Saunier Duval y Euskaltel-Euskadi? Dejaron ir una escapada que cogió muchos minutos. Era muy peligrosa para los dos. La carrera se pudo ir. Matxin tensó la cuerda y a Euskaltel le tocó trabajar. En la subida final, los primeros de la general hicieron lo que pudieron.
El problema se llama Koldo Gil, que está que se sale. Saunier maniobró de forma inteligente. Dejó vivir a un Orbea que le puede hacer falta el domingo, aunque en Arrate intentarán ganar muchos.
Jon Odriozola nos decía hace unos días que tiene buenos corredores y ha resultado que es verdad. La contrarreloj de Agurain perfilará una general que se decidirá en Arrate. En un día como el de ayer, quien ha salido ganando ha sido el ciclismo. Los 190 kilómetros que tenía la etapa no eran una ilusión y observamos todos los ingredientes que hacen de este deporte algo único. Todos.